CAPÍTULO XII: "ACUARIO"
Antes de
sumergirse en las azules aguas, decidieron comer algo.
Entonces May y Altair les hablaron de los habitantes del lago.
Se llamaban aquátics. Eran sirenas y tritones. Su parte superior
era humana y la inferior de pez. Se alimentaban de algas.
Entre las leyendas que conocía Altair sobre el lago y las historias
que May había oído de labios de Bhepcilus sobre los
aquátics, pasaron un buen rato. Luego recogieron todo y se
metieron en el agua.
A Tigris tuvieron que arrastrarla para que penetrara en el lago, mas
al fin lo lograron.
Nadaron durante un rato, en dirección al centro del lago. Altair
decía que la ostra en donde Petilay había escondido
el Medallón se encontraba en una zona a la que los aquátics
llama ban "la zona perlífera", porque allí
había muchas ostras perleras.
Al cabo de un rato vieron a una sirenita que se acercaba temerosa.
Llevaba una especie de biquini de conchas y una roja anémona
en el cabello que, extrañamente, lo tenía azulado.
- ¿Quienes sois? - preguntó a los intrusos. Auren se
lo explicó.
- ¿Nos acompañas al centro del lago, a la zona perlífera?
- pidió a la sirenita, que dijo llamarse Coral.
Ésta accedió.
- Pero tendremos que dar un rodeo - advirtió -, para no pasar
por la zona del Tiburón Blanco.
- ¿Quién es el Tiburón Blanco? - inquirió
May.
- Es un terrible tiburón con unos dientes muy afilados y un
apetito voraz - explicó Coral -. Se ha quedado con un tercio
del lago, y todos los aquátics saben de sobra que por
allí es preferible no pasar. Se come todo lo que tenga delante.
- ¿Cuál es vuestra Maldición? - quiso saber Auren.
- Ya no hay algas - dijo Coral - Tenemos que comer corales... pero
no son nada nutritivos, y muchos padecen úlceras estomacales.
Todas las algas desaparecieron y no han vuelto a crecer.
Por fin llegaron a la zona perlífera.
-Era una ostra de color rosado - recordó Altair -. Muy grande.
- Las ostras rosadas no son fáciles de encontrar - dijo Coral
- y mucho menos grandes.
- ¡Eh, mirad! - dijo Altair. Todos fueron hasta él y
vieron con estupor que junto a una gran ostra rosada había
un cofre de madera, con aquátics grabados, pero estaba vacío
y abierto de par en par.
- Alguien lo encontró antes que nosotros - musitó May
-. Alguien tiene el Medallón.
- Debemos convocar una reunión - dijo Auren -. Tal vez alguien
sepa de ACUARIO.
- Loar se encargará de eso - respondió Coral -. Él
es el que suele resolver todos los problemas que se presentan. Vamos
a los Picos Coralinos a buscarle. Seguro que se las arregla para que
en el menor tiempo posible todos los aquátics estén
reunidos.
Los demás aceptaron su proposición, y fueron a los Picos
Coralinos. Allí vivían la mayoría de los aquátics,
en cuevas. Llegaron a un lugar en donde había varios aquátics
hablando, que los miraron asombrados.
- ¡Loar! - dijo Coral -. Necesitamos que todos los aquátics
se reúnan aquí cuanto antes.
Un tritón la miró, extrañado.
- ¿Por qué? - inquirió -. ¿Te ocurre algo,
Coral? ¿Quiénes son?
- Han venido para buscar a ACUARIO, Loar - explicó Coral -.
Son: la Princesa Auren, Elegida de PISCIS; el Príncipe Mágic,
Elegido de CÁNCER; Altair, que ha dejado de ser Eclipse; May,
y Tigris, de LEO, hija de la Reina de las Panteras. Altair sabía
dónde estaba ACUARIO, dentro de una ostra gigante rosada. Pero
ya no está allí, alguien se lo ha llevado. Por eso los
necesitamos a todos, para ver si alguien sabe de él.
Loar asintió.
- ¿Cómo era ese Medallón? - preguntó una
sirena de pronto.
- Pues...- dijo Auren , pensativa - Es redondo, dorado, con un espejo
dentro. Parecido a éste. - Y le mostró a PISCIS. Sacudida
por una súbita duda, le preguntó -: ¿Qué
sabes de él?
La sirena se encogió de hombros.
- No gran cosa - contestó -. Pero creo que mi amiga Anémona
tenía uno parecido, muy parecido a ése. Pero hace tiempo
que no lo lleva, no sé qué ha hecho con él. Bueno,
ahora recuerdo que sí me lo dijo...
- ¿Puedes llevarnos hasta ella? - interrumpió Auren
-. ¿Tiene todavía el Medallón?
- Sí y no. Lo perdió el otro día, dijo ...que
la última vez que lo vio y que se dio cuenta de que lo llevaba
fue cuando íbamos por la zona de Tiburón Blanco.
- ¡Marina! - se escandalizó un tritón -. ¿Cómo
se os ocurrió ir por allí?
- Papá, si nos pides que vayamos a la zona perlífera
a recoger el collar de mamá y volvamos antes de una hora, lo
lógico es que vayamos por allí, si no, no nos da tiempo...
- No lo volváis a hacer.
- Marina, ¿sabe tu amiga dónde lo perdió exactamente?
- inquirió Altair.
- Lo ignoro. De todas formas se lo preguntaremos. Voy a buscarla.
Y se marchó.
Al cabo de un rato la vieron llegar con una sirena pelirroja de aspecto
decidido.
- No riña usted a Marina - dijo, dirigiéndose al padre
de su amiga -. Fui yo la que sugirió ir por esa zona el otro
día, ella no...
- Ahora no hay tiempo para eso - cortó Auren -. Soy la Princesa
Auren, Elegida de PISCIS, y estoy buscando a ACUARIO.
- Tú tenías un Medallón - intervino Mágic
-. ¿Era parecido a éste?
Y le mostró a CÁNCER.
- Era muy parecido - asintió Anémona - ¿Por qué
lo preguntas? ¿Era acaso uno de los Doce?
May asintió.
- Era ACUARIO - dijo -. ¿Dónde lo encontraste?
- Dentro de una ostra rosada gigante de la zona perlífera.
- ¿Dónde lo perdiste?
- Creo que se me cayó entre los corales. Me di cuenta de que
ya no lo tenía cuando acabábamos de pasar sobre un bosque
de coral. Como no nos quedaba mucho tiempo y estábamos en la
zona de Tiburón Blanco pensé que mejor no lo buscaba;
hubiera tardado muchísimo.
- ¿Podrías mostrarnos el lugar?
- Claro.
Marina y Coral también fueron con ellos. Al cabo de una hora,
Anémona advirtió que se aproximaban al territorio de
Tiburón Blanco, y que más valía callar.
Todos enmudecieron.
Un cuarto de hora después llegaron al bosque de coral.
- Será muy complicado buscarlo - comentó Mágic
-. Los corales son tan espesos que cualquiera busca entre ellos.
- Precisamente por eso no es tan difícil - dijo Altair -. Si
os dais cuenta, entre esos corales no cabe el Medallón, de
forma que, de estar aquí, se habrá enredado en alguno
de ellos. No habrá caído al suelo.
Los demás reconocieron que el Unicornio tenia— razón
pero, por más que lo buscaron, no hallaron absolutamente nada.
- Podríamos preguntar a Tiburón Blanco - sugirió
Altair al cabo de un rato -. Tal vez él sepa de ACUARIO.
- ¿Estás loco? - dijo May, con los ojos muy abiertos
-. No se puede razonar con un Tiburón hambriento. ¿Es
que quieres que nos devore?
- No. Pero no tiene nada contra nosotros. - Nos comerá - declaró
Mágic.
- Me gusta la idea - dijo Auren. - Nos comerá - repitió
Mágic.
- Aguafiestas - dijo Marina distraídamente.
Mas al final decidieron acercarse, puesto que no podían hacer
otra cosa mejor.
Provista con una pluma de cobre del Ave Alba,, Auren se disponía
a acercarse a Tiburón Blanco, que estaba dormido. Pero cuando
iba a hacerlo, un tritón llegó nadando a toda velocidad.
Se detuvo, jadeante, y mirando temerosos a Tiburón Blanco susurró:
- Auren, Marina, Anémona ...debéis volver a los Picos
Coralinos, Loar no se encuentra bien, está enfermo, no sabemos
lo que tiene...
- Podemos hacerlo solos - dijo Altair - Vete tranquila Auren. Auren
se fue con el tritón y las dos sirenas.
- Voy a hablar con él - dijo Mágic.
Tomó la pluma y se aproximó a Tiburón Blanco,
pero cuando estuvo frente a él, tragando saliva, pensó:
"¡Vaya colmillos! Es posible que no tenga ganas de charlar
tranquilamente".
Y todo su valor se derrumbó.
Se quedó con la pluma en la mano, sin saber muy bien lo que
debía hacer, pasmado. Pero de pronto CÁNCER se puso
a brillar. A pesar de eso, cuando Mágic lo abrió, no
vio por ningún sitio la imagen de Bhepcilus. Y CÁNCER
seguía titilando, como si estuviera loco.
"Quiere decirme algo", pensó el niño, y miró
interrogante al Medallón. Y en el espejito que llevaba vio
la solución. Vio a Tiburón Blanco, persiguiendo a un
pececillo sobre el bosque de coral, con las fauces abiertas ...y lo
comprendió todo. CÁNCER quería rescatar a su
hermano ACUARIO, y lo tenía tan cerca que éste había
logrado transmitirle lo que había sucedido... Pero, ¿cómo
iba a lograr lo que se proponía? Y como un rayo de luz, le
vino la inspiración cuando sus ojos se posaron sobre la cobriza
pluma que tenía en la mano. Y recordó el cuento de "Pinocho
y la ballena".
"No tengo fuego", se dijo. "Pero tal vez..."
Miró una vez más la pluma. "Puede que sirva para
algo más que para hablar con los animales", pensó.
Y acarició suavemente con la pluma el hocico de Tiburón
Blanco.
- ¿Qué hace? - dijo May, perpleja.
Altair sacudió la cabeza, dando a entender que no tenía
ni idea.
El tiburón no se despertó, pero aspiró ruidosamente
por la nariz.
Mágic repitió la operación, con cuidado. Por
fin Tiburón Blanco estornudó ...y de su panza surgió
el Undécimo Medallón, que Mágic atrapó
al vuelo, gritando:
- ¡Ya lo tengo!
Pero Tiburón Blanco estaba furioso.
- ¡Me las pagarás! - gruñó, y arremetió
contra Mágic. La pluma de cobre desapareció.
En aquel momento llegó Auren, que emitió un grito de
espanto. Mágic nadaba todo lo que podía. Tenía
el tiburón pisándole los talones. Arrojó algo
que Auren cogió al vuelo.
- ¡Guárdalo tú! - le gritó. Auren lo miró.
Era ACUARIO.
- ¿Pero, cómo...?
- No preguntes - dijo Altair - Hay que ayudar a Mágic.
May divisó una oquedad al pie de una montaña submarina.
- Si nos metemos ahí no podrá seguirnos - le dijo a
Auren. Lo hicieron.
- ¡Mágic! - gritó Altair - Estamos aquí,
¡entra! Mágic se reunió con sus amigos.
Pero Tiburón Blanco no se rindió. Una afrenta como aquélla
no podía quedarse sin ser vengada, así que comenzó
a golpear con la cabeza la entrada de la gruta.
Dentro, unas piedras se desprendieron del techo.
- A este paso derrumbará la caverna y logrará entrar,
hay que hacer algo... -murmuró May.
- No entrará - dijo Mágic -, porque mi maravillosa materia
gris va a discurrir algo para sacarnos de este apuro.
- Ah, pero ...¿de verdad tienes materia gris? - preguntó
Auren, burlona.
- Querida hermanita, no sólo tengo materia gris sino que, además,
te aventajo en cantidad por una diferencia considerable.
- Dejaos de palabrerías inútiles - dijo May, pese a
que sabía que los dos hermanos discutían para quitarse
el miedo-. Hay que pensar algo, y pronto.
Tiburón Blanco seguía emprendiéndola a cabezazos
contra la oquedad-refugio.
- Esto ya no aguantará mucho - musitó Auren. Súbitamente,
Mágic se levantó y le soltó:
- Tienes un hermano que no te lo mereces.
Auren se volvió hacia él.
- ¿Por qué? - preguntó - ¿Tienes una idea?
- Tengo dos. Una definitiva, y otra de reserva por si falla la primera.
- Dime primero cuál es la de reserva.
- Rezar todo lo que sepamos.
- Es una idea fantástica - dijo Auren con sarcasmo - No sé
para qué se me ocurrió preguntar, don genio. ¿Y
cuál es la definitiva?
- Saca las linternas y verás.
Y Mágic impartió instrucciones.
Cuando Tiburón Blanco consiguió, a base de testarazos,
abrir un hueco suficiente para poder pasar, Mágic hizo una
señal a los otros para que ocupasen posiciones.
- ¡No te acerques más, Tiburón Blanco! - advirtió
-. Soy un mago, tengo poderes, y más te vale marcharte de aquí.
Mi nombre es Mágic el Mágico, y soy el más poderoso
de entre los magos. Tiburón Blanco se detuvo un instante, mas
enseguida continuó avanzando.
- ¡Tú lo has querido! - dijo Mágic. Levantó
los brazos-. Oh, Magia, Magia mágica ... acude a mí
ahora... Castiga a quien no se ha dignado escuchar mis palabras...
En aquel momento, Auren y May encendieron las linternas que había
tras Mágic, como en LEO con Auren.
El temible Tiburón Blanco, ante aquella muestra de "Magia"
pareció asustarse, pero prosiguió el ataque.
- Bien - dijo Mágic, amenazador -. Puesto que no me has hecho
caso, la Magia que poseo te infringirá un terrible castigo.
Extendió el brazo señalando al animal a la par que,
disimuladamente, encendía una pequeña pero potente linterna
oculta en su manga. De la mano de Mágic pareció brotar
un haz de luz, que iluminó el desconcertado rostro de Tiburón
Blanco. Éste emprendió la huida, nadando todo lo que
podía, huyendo del "poderoso mago".
Iba aterrado, tanto que, en su loca carrera, chocó contra una
roca; murió al instante.
Auren, May, Mágic, Altair y Tigris salieron cautelosamente
de la cueva.
- Ya has visto - dijo Mágic a su hermana - que no eres aquí
la única lista. Aunque debo reconocer que para mi genial plan...
- ...modestia aparte...- se burló Auren.
- Me basé en tu idea de Zet Puch - prosiguió Mágic
sin hacerle caso -. Pero no importa, fue genial de todas formas.
- Ya - replicó Auren con ironía.
- Dejad de discutir, vosotros dos - ordenó May -. Quedan muchas
cosas por hacer. Y nos corre prisa, porque el Ave Alba no le quedan
más que cuatro plumas. Se le caerán en cualquier momento.
Nadaron todo lo deprisa que pudieron hacia los Picos Coralinos
- A propósito, Auren - dijo May de repente -. ¿Qué
le ocurría a Loar?
- Oh, nada importante. Una indigestión por culpa del coral.
Pero los aquátics se habían asustado porque su estómago
siempre había sido muy fuerte. Nunca pensaron que el coral
le produciría trastornos a él también. Pero ahora
tenemos el Undécimo Medallón ...aunque todavía
no sé cómo.
Y Mágic le explicó cómo CÁNCER le había
indicado dónde se encontraba ACUARIO.
Por fin llegaron a los Picos Coralinos. Al llegar allí tuvieron
una agradable sorpresa: Auren había ordenado que se reuniera
a todos los aquátics en los Picos, para ganar tiempo, cuando
estuvo allí por última vez; y ya se encontraban todos
juntos. Así ahorraron muchísimo tiempo.
Anémona les vio llegar.
- ¡Hola! - saludó -¿Qué tal con Tiburón
Blanco?
Mágic se lo contó y la sirena se quedó con la
boca abierta.
- ¡Fantástico! - dijo -. De modo que no sólo habéis
recuperado el Undécimo Medallón, sino que además
habéis dejado a Tiburón Blanco fuera de combate...
- Pues sí - dijo Mágic con presunción - Fue muy
sencillo, desde el primer momento dominé la situación
y...
Auren se esforzó en no soltar una carcajada. ¡Vaya con
su hermano!
- ¿Conoces la palabra "modestia", Mágic? -
le preguntó con guasa.
- Mejor que tú - replicó el niño -. Sólo
que no me he molestado en buscarla en el diccionario.
- Ya veo, ya..
May le indicó que no podían perder más el tiempo
y se subió a una roca. Todos los aquátics la miraron
expectantes.
- Tengo el Undécimo Medallón - anunció Auren
- Y para realizar el Hechizo necesito que todos cerréis los
ojos y digáis: ¡ACUARIO! todos juntos.
Abrió el Medallón y dio la señal: - ¡Ya!
- ¡ACUARIO!
Un resplandor iluminó el lago. Cuando los aquátics abrieron
de nuevo los ojos no vieron que algo hubiera cambiado. Pero... - ¡Mirad!
- gritó un pequeño tritón señalando una
oquedad de la roca.
Varios aquátics se aproximaron.
Allí crecía un brote de alga. Todos buscaron afanosamente
y fueron hallando muchos más.
- Todo volverá a ser como antes dentro de un par de días
- dijo Loar - en cuanto las algas vuelvan a crecer.
- ¡Pues entonces ya hemos concluido nuestra Misión! -
dijo Altair alegremente - ¡Volvamos a la Casa del Zodíaco!
- Nos vamos ya - dijo Auren -. Tenemos que colocar todos los Medallones
en el Mosaico Zodiacal para realizar el Sortilegio que devuelva a
May su antiguo ser.
- Lo comprendo - dijo Loar -. Gracias por todo, a los cinco.
- Bueno, pues adiós - dijo Marina.
Pero no tuvo tiempo de ponerse triste, pues Coral le replicó:
- Ya dirás los adioses más tarde, porque los vamos a
acompañar hasta la orilla. Que no se diga que los aquátics
no acompañamos a los invitados hasta la puerta.
- ¡Los adioses son odiosos! - dijo Anémona -. No debería
existir la palabra "adiós". Tendría que decirse
siempre "hasta pronto". "Adiós" suena a
triste, y cualquiera diría que no los vamos a ver más.
Y comenzaron a nadar los ocho hacia la orilla. Mientras, Marina admiraba
a Altair, Anémona a Tigris y Coral se embebía escuchando
de labios de Mágic la historia de cómo habían
ven cido a Tiburón Blanco y recuperado el Medallón.
Cuando alcanzaron la orilla, las sirenas se despidieron de ellos simplemente
"¡Hasta pronto!" y se adentraron de nuevo en el lago.
Los otros salieron a tierra firme. De pronto, un canto atrajo su atención.
Era el Ave Alba, que trazaba círculos en el cielo sobre ellos,
completamente cubierta de plumas de oro, plata, cobre y bronce, que
resplandecían al sol.
- Estás magnífica - le dijo Auren.
- Y todo gracias a vosotros - contestó ella desde arriba.
- No exageres. Sin tus plumas nada habríamos logrado.
El Ave Alba rió con una voz pura y cristalina y dijo:
Ha sido muy emocionante esta aventura. Ahora me voy de ZODIACCÍA;
voy a visitar a mi padre, el Sauce Albino, para narrarle todo cuanto
aquí ha sucedido.
Se alejó volando, y se perdió en el horizonte azul del
cielo.
- ¡Ya hemos acabado! - exclamó entonces Auren, jubilosa.
Y, muy satisfechos, viajaron a la Casa del Zodíaco. Bhepcilus
los recibió con los brazos abiertos.
- Ya está - dijo -. Ya tenemos todos los Medallones.
Auren y Mágic le entregaron a CÁNCER, a PISCIS y a ACUARIO,
y Bhepcilus los colocó en el Mosaico Zodiacal.
- Antes de realizar el Sortilegio - explicó -, los Medallones
tienen que reunir su Magia.
Estará listo dentro de un cuarto de hora.
Fueron entonces hasta la Sala de Reuniones, donde estaba la mesa de
doce lados. Allí cada uno se sentó en el sillón
de su Signo. Auren en PISCIS, Mágic en CÁNCER, May en
TAURO, Bhepcilus en SAGITARIO, Altair en LIBRA y Tigris en ARIES.
Comentaron los sucesos de cada signo hasta que, quince minutos después,
volvieron a la sala del Mosaico Zodiacal. Y entonces, estupefactos,
comprobaron que..
-¡No está ninguno de los Doce Medallones!