CAPÍTULO XIII: "UNA PUERTA EN EL PALACIO DE CAREY"
Efectivamente. No había ni un solo Medallón en el Mosaico
Zodiacal.
- Alguien se los ha llevado - murmuró Altair.
- ¡Petilay! - dijo enseguida Mágic.
- No, imposible - contestó Bhepcilus moviendo la cabeza -.
No puede entrar en ZODIACCÍA, a no ser que se abra una Puerta.
- ¿Una Puerta? - interrogó Auren.
- Sí. Petilay está ahora en el Exterior y sólo
si se abre una Puerta desde aquí que comunique nuestros dos
mundos podría entrar. Pero necesitaría mucha Magia para
lograrlo. Mucha Magia para conseguir una Puerta.
- Pero lo importante ahora - intervino May - es enterarnos de quién
se ha llevado los Medallones. Y a partir de eso hilvanaremos detalles.
De pronto Mágic miró atentamente la habitación
y lo vio todo.
- Ha estado aquí un habitante de la Casa - dijo cerrando los
ojos -. Alguien que parecía inocente y de quien nadie sospechó.
Los otros se miraron.
- ¿Ha sido unos de nosotros? - preguntó Bhepcilus. Mágic
se esforzó en concentrarse.
- No - dijo frunciendo el ceño - Veo ...un animal, el último
de su especie.
Todos miraron a Altair, que protestó vivamente:
- ¡Yo no he sido!
- No, no ha sido Altair - concedió Mágic - No fue un
Unicornio. Los Medallones se los ha llevado un tricéfalo. Su
cuerpo es parecido al tronco de un árbol, y se mueve arrastrándose
sobre una especie de masa que constituye sus pies.
May y Bhepcilus se miraron alarmados.
- ¡El Trisoma! - dijo éste.
- Pero, ¿por qué? -dijo May-. Babytrisoma es incapaz
de matar una mosca; es travieso, sí, pero no malvado.
- ¿Quién es Babytrisoma? - inquirió Auren.
- Es el último de los Trisomas - explicó May -. Tiene
tres cabezas, y es tan pícaro y travieso como pueda serlo un
duende del bosque. Pero es sólo un niño aún,
por eso le llamamos Babytrisoma. Los Trisomas crecen muy lentamente,
y son pequeños durante mucho tiempo. Éste no tendrá
más de seis años. Lo teníamos aquí en
la Casa del Zodíaco porque es pequeño y un poco ingenuo.
Pero cuando se le mete algo en la cabeza es capaz de hacer cualquier
cosa y trazar cualquier plan con tal de conseguirlo. Lo trajimos aquí
porque, al ser el último y un niño todavía, temimos
que pudiera pasarle algo... lo trajimos para protegerlo, por decirlo
así. Jamás llegamos a sospechar que fuese capaz de llevarse
los Medallones.
-¿Y dices que se llama Babytrisoma?
-En realidad cada cabeza tiene un nombre. Le llamamos Babytrisoma
al Trisoma en sí. La primera cabeza se llama Aby, la segunda
Ysi y la tercera Oma. A veces se enzarzan en alguna pelea, pero por
lo general se llevan muy bien... sobre todo para tramar travesuras...
May sonrió con nostalgia.
-Le tenía mucho cariño - explicó -. Era como
un niño pequeño. - Movió la cabeza en señal
de desaprobación -. ¿Por qué lo habrá
hecho?
-Tal vez quiera gastarnos alguna broma - aventuró Mágic.
-Babytrisoma jamás bromea con la Magia. Le conozco bien.
-¡Magia! - dijo Auren de repente -. ¿Tienen los Medallones
la Magia suficiente como para abrir una Puerta?
-Seguramente, si se está en el lugar adecuado - respondió
Bhepcilus -. Auren, ¿a dónde quieres ir a parar?
-Tal vez Petilay engañó a Babytrisoma al igual que engañó
a Altair - explicó Auren -. Dices que es algo ingenuo porque
es pequeño, ¿no? Y pícaro y travieso. Tal vez
antes de llegar a la Casa Petilay le dijo que robara los Medallones
en caso de que llegáramos a recuperarlos. Y mediante los Medallones,
Babytrisoma podría abrir una Puerta para que Petilay regresara.
Si llega a poseer todos los Medallones, ZODIACCÍA estaría
perdida.
-Pero Babytrisoma, aunque sea una criatura mágica, no puede
llamar a la Magia - objetó May -. No es un mago, ni un hechicero.
-Sin embargo - dijo Bhepcilus pensativo - si se está en un
lugar que posea Magia no es difícil.
-¿La Casa del Zodíaco, por ejemplo?
-En caso de que se abriera una Puerta, no creo que fuera aquí.
Petilay lo que necesita es Magia Negra, no Blanca.
-¡El Palacio de Carey, entonces! - exclamó Altair -.
Todavía conserva bastante Magia Negra de Petilay. Lo que yo
no sabía... era que el Trisoma fuera aliado suyo. Nunca me
lo dijo.
-Debemos ir al Palacio de Carey cuanto antes - dijo Auren -. Tenemos
que evitar que Petilay vuelva a ZODIACCÍA. ¡-Con el cuerno
de Vega y los Medallones sería invencible!
-Bhepcilus, sugiero que tú te quedes aquí - dijo Altair
-. Si por cualquier cosa fallamos, lo primero que Petilay haría
es atacar la Casa. Si esto ocurre, es mejor que no esté desprotegida.
-Buena idea - aprobó May -. Vamos inmediatamente a LIBRA. No
hay tiempo que perder.
Un librinzoma
se inclinó sobre el agua del Arroyo. Tomó un poco con
el cuenco que formaban sus dedos y bebió. Se incorporó
de nuevo, pensativo.
Había sido un día agotador. Había remontado el
curso del Arroyo desde el Bosque de Abedules, y ahora debía
prepararse para regresar con su grupo. Se encontraba cerca de las
ruinas del Palacio de Carey. Y su vista se posó por casualidad
en los ennegrecidos restos de lo que antaño fuera un gran castillo.
Y lo vio.
Todo el Palacio brilló un momento, con un resplandor rojo,
luego dorado, después azul. Y de pronto, con un ruido estremecedor,
se reconstruyó solo, por arte de Magia.
- ¿Eh? - dijo el librinzoma, extrañado.
Observó atentamente el Palacio, que volvía a ser lo
de antes. Tal y como era cuando Petilay se encontraba allí.
Y entonces comprendió.
- ¡Oh, no! - exclamó, alarmado - ¡Petilay ha vuelto!
Trató de serenarse. Lo principal era ordenar sus ideas, y lo
consiguió.
- Primero voy a buscar a los demás para advertirles - murmuró
para sí mismo -. Luego avisaremos en la Casa del Zodíaco.
¡Hay que dar la alarma, Petilay ha regresado!
Y se marchó corriendo río abajo por el prado.
-Demasiado
tarde - musitó May al ver el Palacio de Carey reconstruido
-. Petilay ya está aquí.
-Debemos recuperar los Medallones - dijo Auren -. Entremos, hay que
echarla de aquí.
Penetraron el oscuro palacio cautelosamente.
-Petilay ahora es muy poderosa - dijo Altair -. Tiene los Medallones
y el cuerno de Vega. ¿Alguien sabe cómo derrotarla?
-Ya se nos ocurrirá algo - contestó Mágic - cuando
estemos frente a ella.
-Eso espero - dijo May -, porque de momento mi mente está tan
vacía de ideas como una cáscara de nuez.
- Siempre lo ha estado - comentó Auren.
Sin saber por qué, estaban hablando en voz baja mientras avanzaban
por el corredor. En realidad hablaban por hablar, y el que no tenía
nada que decir decía lo primero que le pasase por la cabeza,
con tal de quitarse el miedo.
Al poco rato hallaron una escalinata que subía hacia arriba.
- Esto lleva al Salón del Trono - informó Altair, que
conocía bien el Palacio -. Allí encontraremos a Petilay,
sin duda.
- Pu-pues ento-entonces vayamos po-por otro camino, ¿vale?
- tartamudeó Mágic muerto de miedo.
- Ni hablar - dijo Auren mirándole severamente -. Estamos aquí
para recuperar los Medallones. Además, Petilay es una Elegida
como nosotros. No hay porqué tenerle miedo.
- No, sólamente porque tiene un cuerno mágico de Unicornio
y todos los Medallones Zodiacales. ¿Te parece poco?
- De todas formas, somos cinco contra una, por muy poderosa que sea.
- Te olvida del Trisoma.
- Es un niño en realidad.
- Sí, pero gracias a ese "niño" Petilay está
aquí y no tenemos ni uno solo de los Medallones.
Auren se palpó el cuello.
- Pues echo de menos a PISCIS. ¡Y voy a rescatarlo, es mi amigo!
- ¡Voy a ayudar a CÁNCER! - gritó entonces Mágic.
Y los dos hermanos subieron corriendo las escaleras. Querían
recuperar sus respectivos Medallones a toda costa. En realidad, los
Medallones eran amigos suyos, mas hasta entonces no se habían
percatado de ello.
May, Altair y Tigris los siguieron.
Los alcanzaron delante de una gran puerta.
- Es la del Salón del Trono - murmuró Altair.
Por debajo de la puerta se veía una rendija de luz azulada,
que se convirtió en roja inmediatamente, y luego verde. Al
otro lado de oían palabras pronunciadas en una lengua extraña.
May escuchó atentamente, y luego palideció.
- Es zodiáccico, la Lengua Antigua - dijo -. Está recitando
un Conjuro de Magia Negra. ¿Qué será?
- ¡Entremos! - propuso Auren con decisión - ¡Presiento
que PISCIS está en peligro!
Empujaron la puerta, pero no se abrió. Estaba cerrada herméticamente,
y sin embargo no tenía cerradura ni cerrojo.
Unos momentos después May se detuvo extrañada. Ya no
se oía nada al otro lado, y eso le dio mala espina.
- Escuchad - susurró a los otros.
- No se oye nada - dijo Auren, al cabo de unos minutos de silencio.
- Eso es lo que me preocupa.
Continuaron empujando la gran puerta, sin resultado.
Pero de pronto la puerta se abrió, y ellos cayeron hacia delante,
y vieron a Petilay.
Era una muchacha de unos diecisiete años. Tenía el pelo
negro, alborotado y largo que, suelto, le daba un aspecto decidido
y enérgico. Los ojos verdes les miraban con odio y a la vez
burla. Y en su tez morena se leía la maldad.
Vestía con una túnica roja que resaltaba su alta figura,
y un cinturón negro ancho le ceñía la cintura.
Auren la miró de arriba a abajo. Aquélla era una persona
que tenía mucha imaginación, como ella y como Mágic,
pero que, llevada por la ambición, se había vuelto malvada.
¿O tal vez lo habría sido siempre? No lo sabía.
- Vaya, parece que tengo visita - rió Petilay.
No era una voz agradable. Rezumaba maldad, y todos se dieron cuenta.
Menos Babytrisoma que, desde un rincón, la miraba con adoración.
- Hemos venido para que nos devuelvas los Medallones - dijo May, con
voz firme.
- Demasiado tarde, May. Mira.
Señaló una pared. Allí había un Mosaico
parecido al Mosaico Zodiacal, pero cuyos colores estaban horriblemente
combinados. Todos los Medallones se hallaban allí, pero les
llamó la atención que PISCIS estuviera el primero.
- ¡El Mosaico Azodiacal! - exclamó May -. Has utilizado
el Conjuro del Mosaico Azodiacal.
- Exactamente, May. Aquí están todos los Medallones,
pero no por su Orden Zodiacal... sino al contrario, por el Orden Azodiacal.
De PISCIS a ARIES y no de ARIES a PISCIS. Ahora todo su poder será
mío.
- ¡Pero eso es un crimen! - gritó Altair -. ¡Es
volver del revés el Horóscopo!
Petilay rió.
- Poco me importa a mí el Horóscopo - dijo -. Lo realmente
importante es que ahora el poder de los Medallones se ha transformado
en Magia Negra... toda a mi servicio.
Tigris no aguantó más y se arrojó sobre ella.
Pero Petilay alzó rápidamente la mano, donde tenía
un cuerno de Unicornio largo y brillante. Un rayo de luz brotó
de él, e hizo retroceder a la pantera.
- Vaya, parece que no pensáis capitular -comentó Petilay
-. Es una pena, porque tenéis todas las de perder.
Se aproximó al Mosaico Azodiacal y, con un gesto, éste
liberó parte de su poder. Al momento los cinco amigos se encontraron
atados de pies y manos.
- Bien, ahora que estáis quietecitos - sonrió burlona
- voy a continuar con el Conjuro.
Se volvió al Mosaico Azodiacal , alzó los brazos y continuó,
diciendo en zodiáccico:
- "Krulandir da númien ase fruniox yie..."
Altair la observó un rato, y luego gritó:
- ¡Tú me engañaste! Tienes en la mano el cuerno
de Vega, ¡tú la mataste!
- ¡No es cierto! - dijo entonces Ysi, una de las cabezas de
Babytrisoma -. Fue Bhepcilus quien la mató.
- Sí - apoyó la tercera cabeza, Oma -. El cuerno Petilay
se lo quitó a Bhepcilus, para lograr vencerle.
- Y desde el comienzo de los tiempos - dijo Aby, la primera cabeza
- el Horóscopo ha sido de PISCIS a ARIES. Fue Bhepcilus quien
lo cambió.
- Jamás he oído tantas estupideces juntas - declaró
Mágic, enfadado- Todos sabemos que Petilay es una Traidora,
que se rebeló contra el Horóscopo.
Las tres cabeza de Babytrisoma se volvieron hacia Petilay, esperando
que dijera algo. Ella interrumpió su Conjuro y miró
a los cinco amigos, diciendo:
- Efectivamente, Babytrisoma. Tienes razón. Son ellos los que
cambiaron el Horóscopo. Siempre ha sido de PISCIS a ARIES.
¡Y yo no maté a Vega! Ella descubrió que Bhepcilus
había cambiado el Zodíaco desde el principio, y por
eso la mató. Pero antes me lo dijo a mí, y decidí
vengarla y volver el Horóscopo del derecho, restaurar el Orden
Azodiacal que había desde el principio ...antes de que Bhepcilus
llegara. Decidí organizar una rebelión contra él
y la Casa del Zodíaco, para lograr que Azodíaco vuelva
a estar en las mentes
y los corazones de los hombres, que han olvidado que no es el Zodíaco
lo que formaba el Horóscopo, sino el Azodíaco. Los Signos
de PISCIS a ARIES y no de ARIES a PISCIS.
- ¡Embustera! - dijo May, estupefacta - ¡El Horóscopo
siempre ha sido el Zodíaco, no el Azodíaco!
Petilay la miró indulgentemente. Luego se dirigió a
Altair y le dijo con voz dulce:
- ¿Por qué me traicionaste, Eclipse? Tú sabías
que el Orden desde el principio fue el Azodiacal y que luego Bhepcilus
lo sustituyó por el Zodiacal. Tú estabas de mi parte,
querías que el Horóscopo volviera a ser lo que era,
estabas dispuesto a ayudarme y a seguirme hasta el final. ¿Es
que no quieres vengar a Vega?
- Ya lo hago, Petilay - respondió Altair fríamente -:
poniéndome en contra tuya.
Petilay pareció defraudada y como si hubiera recibido un duro
golpe.
- No lo esperé de tí, Eclipse - dijo dolida -. Sólo
quise restaurar el Orden Azodiacal y ayudarte a vengar a Vega. Traté
de que quien la mató se llevara su merecido, y tú lo
sabes.
Auren la miró admirada. "Es una magnífica actriz",
pensó. "Pero Altair no se dejará engatusar de nuevo,
por muy convincente que suene su voz".
De todas formas lo miró, temerosa de que las palabras de Petilay
hicieran mella en el Unicornio.
- Nadie me cree - prosiguió Petilay con voz triste -. Sólo
Babytrisoma sabe que es cierto, que el Orden siempre ha sido el Azodiacal
y que sólo quiero que las cosas vuelvan a ser como eran.
- Ya me engañaste una vez con dulces palabras, Petilay - dijo
Altair -. Te empapaste de miel tu lengua viperina, y yo estaba triste
y te creí, pero ...no lo haré de nuevo.
Petilay se hundió. Unas lágrimas brotaron de sus ojos.
- Creí que eras mi amigo - dijo patéticamente -. Estoy
sola, sólo te tenía a tí, y ahora sólo
tengo a Aby, Ysi y Oma. Me vi obligada a cometer todos aquellos crímenes
para salvar el futuro de ZODIACCÍA y del Orden Zodiacal.
Había tanta amargura y tristeza en su voz que a Mágic
se le llenaron los ojos de lágrimas.
Auren lo vio y le retransmitió telepáticamente, con
un tono de reproche:
"No te estarás creyendo todos sus embustes, ¿verdad?"
"Suena muy convincente, Auren", respondió el chiquillo.
"Y además está llorando".
Auren la miró. Era cierto, Petilay lloraba suavemente. Usó
de nuevo la telepatía.
"Es más falsa que una víbora, Mágic",
le dijo a su hermano. "No creas nada de lo que dice, todo es
teatro..."
Sin embargo no estaba muy segura, ya. ¿Es que comenzaba a creer
en las palabras de Petilay ella también? Miro a May, que tenía
el rostro impenetrable.
Pero tras su apariencia impasible, May tenia sus dudas también.
¿Sería cierto lo que Petilay decía? En cualquier
caso, sonaba muy convincente. "Una de dos", pensó
May. "O dice la verdad o es una consumada actriz".
Pero descubrió algo. Entre las inmaculadas crines de Altair
había un mechón de pelo rojo como el fuego. "¡Oh,
no!", pensó. "¡Por favor, otra vez Eclipse
no!".
Se volvió a Auren para indicarle aquel fenómeno, pero
la muchacha también tenía algo que decirle. Le señaló
con un gesto a Tigris: estaba mordiendo sus ataduras y pronto se soltaría.
May asintió con regocijo y miró a Petilay. "Sigue
con su farsa", pensó. "No se ha dado cuenta de nada.
En cuanto al Trisoma, no puede apartar sus ojos de ella. Es evidente
que la adora. Pero cambiará de parecer cuando se descubra el
pastel, y se dé cuenta de que lo ha engañado como a
un chino".
Tigris soltó por fin sus cuerdas y con el sigilo felino que
la caracterizaba, se colocó tras May y comenzó a mordis
quear sus ataduras.
- ¿Quién te dice a ti que el Horóscopo estaba
regido desde el principio por el Orden Azodiacal? - preguntaba Altair
en ese momento, dudoso.
- Vega y yo espiamos a Bhepcilus todo lo que pudimos - explicó
Petilay - y pronto descubrimos que había cambiado el Horóscopo
desde el primer día de su Maestrazgo.
- ¿Y qué me dices de la carta de Talen el Magno y el
poema de Talon el Magnánimo? - preguntó entonces Auren
- ¿Cómo explicas su contenido?
Petilay vaciló. "Ya está", pensó Auren.
"Todas sus patrañas se vienen abajo, como un castillo
de naipes cuando sopla el viento de repente".
En aquel momento sintió que Tigris mordía sus cuerdas,
y trató de ocultarla lo mejor que pudo. Miró a May,
que le guiñó un ojo casi imperceptiblemente. Auren entendió
que estaba suelta.
Pero de pronto Aby, la primera cabeza de Babytrisoma, se volvió
y dio la voz de alarma:
- ¡Petilay, la pantera...! ¡Está libre!
Petilay se volvió rápidamente. Y en aquel momento Tigris
liberó a Auren.
- De poco te va a servir, pequeña - sonrió Petilay -
El Mosaico Azodiacal te devolverá al mismo estado de antes.
Auren miró a Altair, y comprobó con satisfacción
que ya no dudaba., y que sus crines estaban tan inmaculadas como antes.
Pero <a pesar del Conjuro, el Mosaico Azodiacal no funcionó.
Petilay palideció.
- ¡La Magia Blanca se rebela contra la Negra! - gritó
May jubilosa -. Los Medallones jamás han sido utilizados para
hacer el Mal, nunca han estado en contra de ZODIACCÍA ni de
todo lo que ella representa. Has perdido, Petilay, ríndete
ante la evidencia.
- No creas, May, - replicó Petilay - El poder del Mosaico Azodiacal
es demasiado grande, incluso para los Doce Medallones. Ahora se rebelan,
pero no tardarán mucho en volver a poner su Magia a mi servicio.
Además, aún poseo el cuerno que le arrebaté a
Vega.
Los ojos de Altair echaban chispas.
- ¡Entonces es verdad! - dijo -. ¡Tú mataste a
Vega! No sé cómo pude creerte.
- Pero lo hiciste, Eclipse - rió Petilay -. Y de todas formas,
ahora ya no importa. Los Medallones son míos.
Auren de pronto volvió a oír aquella llamada que escuchara
una vez, y que ahora le parecía tan lejana:
"Soy PISCIS, te necesito, ayúdame"
- ¡PISCIS! - gritó.
Extendió la mano hacia el Mosaico Azodiacal.
- ¡Ven PISCIS! ¡Ven conmigo!
El Mosaico Azodiacal brilló de manera extraña. Y PISCIS
pareció volar... o al menos intentarlo. Porque una fuerza le
impedía alejarse del Mosaico. Una fuerza que retenía
al Medallón.
- Es inútil Auren - dijo Petilay -. No te esfuerces, PISCIS
no puede salir de ahí. La Magia Negra es más fuerte
que la Blanca.
- ¡Eso no es cierto! - chilló May.
Auren volvió a alzar la mano, e insistió:
- ¡Ven , PISCIS, ven a mí!
Estiró la mano, como si quisiera alcanzarlo desde allí.
El Medallón luchaba por desasirse de la energía del
Mosaico Azodiacal, mientras Petilay reía a carcajadas.
De pronto PISCIS se liberó y llegó hasta la mano de
Auren, como si una fuerza poderosa lo arrastrara.
Petilay lo miró atónita.
- ¡Es imposible, no puede ser cierto!
Mágic se incorporó. Tigris acababa de soltarlo a él
también. Alzó la mano y gritó:
- ¡CÁNCER, ven conmigo!
El Mosaico Azodiacal se había debilitado después de
que PISCIS lograra romper su Hechizo. Y CÁNCER, tras una breve
lucha contra la resaca, fue a parar también a la mano de su
Elegido. Petilay retrocedió, aterrada. Auren y Mágic
avanzaron con el Medallón de sus Signos en alto, amenazantes.
- Todo lo que era ZODIACCÍA te lo debe a tí, Petilay
- dijo Mágic.
- ¡Tú mataste a Talen el Magno y a Talon el Magnánimo!
- acusó Auren.
Petilay retrocedió un poco más. - ¡No! - dijo.
Y comenzó a recitar un Sortilegio, desesperada:
- "Torie dromat yter nuo
meife gratul ñoro tagruo..."
- ¡De poco te va a servir tu Magia Negra! - dijo Auren con ojos
llameantes - PISCIS y CÁNCER son más poderosos que tú.
Petilay retrocedió. Babytrisoma miraba la escena aterrado desde
un rincón.
La Elegida de CAPRICORNIO, entonces, dejó caer el cuerno que
llevaba en la mano, amedrentada. El cuerno rodó por el suelo
hasta llegar a los pies de Altair, que lo contempló con tristeza.
Luego alzó la cabeza y acusó:
- ¡Tú asesinaste a Vega!
-¡No! -Petilay se cubrió la cara con las manos y continuó
retrocediendo, hasta que su espalda tocó el Mosaico Azodiacal.
Entonces una gran luz salió de los Medallones, que cubrió
a Petilay por completo y, para asombro de todos, la elevó por
los aires, siempre envuelta en el resplandor rojizo.
Los Medallones se vengaban de las ofensas recibidas. Todos participaban,
hasta PISCIS y CÁNCER desde las manos de Auren y Mágic...
todos menos uno: CAPRICORNIO. Porque, por muy malvada que fuera, no
podía atacar a su Elegida. Además se sentía dolido
porque Petilay se había comportado de aquella manera. Petilay
seguía en el aire, y de pronto, un disco de luz apareció
en lo alto, cerca de ella. El disco se hizo más grande hasta
que, por fin, con un alarido, Petilay desapareció en su interior,
arrastrada por su fuerza.
El disco desapareció, y todo quedó en silencio. De los
Medallones dejó de brotar luz.
- Era una Puerta - dijo May con voz grave - Los Doce abrieron una
Puerta por su propia cuenta. Ya no soportaron más a Petilay.
Y ella ya no volverá.
Auren asintió, y fue sacando todos los Medallones del Mosaico
Azodiacal.
Mágic entonces le indicó con un gesto a Altair. Estaba
frente al cuerno de Vega, acariciándolo suavemente con su belfo,
con tristeza y nostalgia.
- Altair...- musitó May.
- Todo acabó, ya - dijo él, sonriendo con amargura.
Se inclinó sobre el cuerno de nuevo, y una lagrima brotó
de sus ojos negros, yendo a caer sobre él...
Entonces el cuerno brilló, y se agrandó, se agrandó
hasta quedar convertido ...en un Unicornio hembra tendido sobre el
suelo, con los ojos cerrados.
- ¡Vega! - dijo Altair.
Y la Unicornio abrió lenta y delicadamente los ojos.
- Altair...- murmuró.
Se levantó con cuidado, pues estaba débil. Altair se
aproximó a ella.
- Vega, estás viva...
- ¡Ha vencido el amor! - gritó May, jubilosa.
- ¿Cómo ha sido eso? - inquirió Auren, incrédula.
- La Magia. La Magia aquí todo lo puede. Y no hay Magia más
poderosa que la del amor...
Mágic entonces miró con nostalgia el medallón
que Andrómeda le diera.
Pero un sollozo rasgó el silencio. Era Oma. Ysi y Aby trataban
de consolarlo, pero éste echó a llorar también
e Ysi, que era la cabeza que estaba en medio, rompió en llanto.
May se aproximó a ellos.
- Tranquilo, Babytrisoma. Todo se arreglará.
- ¡Nadie nos quiere! - berreó Ysi - ¡Petilay nos
engañó y ahora Bhepcilus y vosotros no querréis
saber nada de Babytrisoma!
- Todo el mundo merece una segunda oportunidad - dijo Auren aproximándose
-. Mira a Altair. Se equivocó, le engañaron a él
también, pero se ha arrepentido y ahora es feliz porque Vega
ha vuelto junto a él...
Y todos miraron a la feliz pareja, que se había olvidado de
todo lo que les rodeaba. Estaban el uno con el otro, y eso era lo
que les importaba.
De pronto, como si se hubieran puesto de acuerdo, las tres cabezas
de Babytrisoma comenzaron a llorar a moco tendido.
- ¿Nos aceptaréis entonces entre vosotros? - hipó
Oma. Auren y May asintieron. Mágic no se había enterado
de la pregunte. Estaba en las nubes, contemplando la imagen de Andrómeda
en su Medallón.
- Volvamos a la Casa del Zodíaco - sugirió Auren.
Mas de repente se oyó un estrépito y medio techo se
derrumbó.
- ¡Sí y más vale que rápido! - gritó
Aby -. ¡El Palacio de Carey se cae!
- Salieron apresuradamente afuera, y allí vieron cómo
el Palacio se venía abajo. Auren se percató de que no
lejos de allí los librinzomas observaban el derrumbamiento
con terror. Se aproximó y les explicó lo que había
sucedido allá dentro. Luego, satisfechos por haberse librado
por fin de Petilay, Auren, Mágic, May, Altair, Vega, Babytrisoma
y Tigris volvieron a la Casa del Zodíaco con los Doce Medallones.