Título: Zodiaccía, un mundo diferente


CAPÍTULO VIII: LEO

Al cabo de un rato de luchar contra la maraña de vegetación, no se consideraron con fuerzas como para seguir y, en vistas de que ya anochecía, en cuanto encontraron un claro acamparon.
-Esta región es una selva muy espesa - dijo May durante la cena, entre bocado y bocado -Al norte está la Sierra de Terz y de allí nace ese río que desemboca en CÁNCER, el río Terz. Hay una laguna al sur, donde nace un arroyo que no tiene nombre y que desemboca en el Río Terz. Además se ha hablado mucho de un antiguo templo maya que hay aquí. Dicen que está maldito.
- Qué tontería - dijo Auren -. ¿Cómo va estar maldito?
- Los habitantes de aquí así lo creen. Lo que ocurre es que los mayas rodearon el templo de trampas muy bien disimuladas y a ellos les parece cosa sobrenatural. No se atreven a acercarse por allí.
-Podría ser un lugar de comienzo. No debemos dejar de explorar ese templo.
-Pero nadie ha vuelto con vida de allí porque las trampas, aunque sencillas, son muy eficaces.
-Nadie había vuelto con vida tampoco de la Cueva de las Mil Trampas. No me da miedo ese lugar. Ya estamos especializados en sitios de donde "nadie ha vuelto para contarlo". A propósito, ¿cómo son los habitantes de aquí?
-Se llaman pleones. Son como los leones normales solo que, en lugar de tener melena, tienen una especie de membrana como la de los murciélagos en las alas. Pueden extender y recoger esa membrana, que ellos llaman "plea".
»Ah, se me olvidaba. Hay una leyenda más sobre el templo maya que dice que allí viven unos murciélagos que se alimentan de sangre, que salen siempre a alimentarse una determinada noche del año, para sembrar el terror entre los habitantes de la jungla, pero no sé qué noche es esa. De todas formas, no creo que eso sea cierto.
- Si son leones - intervino Mágic -, ¿se nos comerán?
- No pueden - dijo Auren - ¿No ves que hemos venido a ayudarles?
-Pues a mí me preocupa Eclipse- comentó May, cambiando inesperadamente de tema -. ¿Y si se escapa?
Las dos amigas se miraron dudosas, mientras Mágic las observaba sin saber lo que estaban hablando.
Al cabo de un rato, cuando la hoguera se apagó y sólo unos rescoldos iluminaban la escena, los tres decidieron acostarse. Trataron de no hacer caso a los ruidos nocturnos y de dormir, pero más de una vez el miedo los despertó. De madrugada despertó a Mágic un sonido espantoso. Se levantó, temblando, y recordó haber visto en su sueño que uno de esos murciélagos de la leyenda de May los perseguía y ellos, corriendo, caían en un pozo profundo y luego un león caía también en el pozo. Estaban acorralados. Y así se despertó, comprobando que estaba empapado de sudor.
"Qué tonto soy", se dijo. "Lo único que ocurre es que he tenido una pesadilla".
Se volvió a dormir, pero al rato estaba despierto de nuevo. Esta vez fueron las voces de Auren y May lo que lo despertó.
- ¡Mira qué bicho! - decía Auren a May.
- Debe ser un zorro volador - contestaba May -. Hay muchos en LEO pero no suelen estar solos. Nunca he visto ninguno, pero..
Mágic se levantó y fue junto a ellas.
- ¿Te hemos despertado?
No hacía falta contestar. Ya se veía. Mágic miró el animal que Auren apuntaba con su linterna, y del que May decía que era un zorro volador. Contuvo un grito, porque aquel era idéntico al murciélago que había visto en su sueño. Parecía dormido, de forma que el niño dijo en voz baja a las chicas:
- ¡Deprisa, recoged todo! Esto es peligroso, ¡nos vamos!
Cogió las cosas y, al ver que sus amigas no se movían, las apremió con un gesto. Auren, ante el tono de urgencia de su hermano, no se atrevió a desobedecer. Cuando, mochilas al hombro se disponían a marcharse de allí, el animal despertó.
- ¡Deprisa! - gritó Mágic -. ¡Vámonos de aquí!
Cogió a su hermana de la mano y salió corriendo. El murciélago tenía una trompa parecida a la de los mosquitos y era de color rojo. Al ver que sus presas se escapaban, echó a volar en pos de ellos, con un escalofriante chillido. Auren no sabía muy bien lo que estaba ocurriendo, pero algo le decía que aquella vez Mágic tenía razón, así que se dejó llevar.
Mágic siguió corriendo, hasta que sintió que el suelo se hundía bajo sus pies. Los tres cayeron en un profundo agujero excavado en el suelo. El murciélago-mosquito rojo, tras dar unas vueltas en el aire sobre el agujero, se marchó con un grito de desencanto.
- En menudo lío nos has metido - le increpó Auren a Mágic-. Y ahora, ¿cómo salimos de aquí?
- ¿Por qué saliste corriendo? - quiso saber May.
- Lo importante ahora es salir de aquí - protestó Auren.
- No, para resolver un problema lo primero es conocer el pasado, luego examinar el presente y por fin elaborar una solución. ¿Por qué saliste corriendo, Mágic? - repitió May.
- Tuve una pesadilla - explicó el niño -. Ese murciélago es uno de los de la leyenda. Succionan la sangre y te dejan K.O.
- ¡Sí, vampiros! - se burló Auren.
- No, son como mosquitos. En mi sueño uno nos perseguía a los tres, nosotros corríamos y nos caímos en un gran agujero, como éste. Y luego caía también un león. Cuando me desperté, pensé que todo había sido una pesadilla normal y corriente debida a la leyenda que May nos contó, pero luego vi el zorro volador ése y resultó ser idéntico al de mi sueño.
- Si lo has soñado por algo será - dijo May, pensativa.
- Pero... ¿no decías que era tan sólo una leyenda? - inquirió Auren.
- A veces las leyendas resultan ser verdad.
- Queda algo muy importante que resolver: ¿qué demonios son esos murc...?
Se interrrumpió cuando algo cayó cerca de ella. Algo grande y pesado que por poco la aplasta. Auren encendió una linterna y enfocó hacia allí. El animal parpadeó sorprendido y los miró suspicazmente.
Era una pleona.
- ¿Sois comestibles? - preguntó.
- ¡Aaaahhhh! - chilló Mágic -. ¡Es el león de mi sueño!
- León, no - dijo la pleona amablemente -. Pleona, y a mucha honra. ¿Sois comestibles? - repitió.
- ¡No, no! - se apresuró a contestar Auren, recordando lo que Mágic había dicho -. Yo soy la Princesa Auren, la Elegida de PISCIS, éste es mi hermano Mágic, Elegido de CÁNCER y ésta es May. Hemos venido a buscar a LEO.
- Ya veo... es un honor recibir en nuestra región a tan ilustres visitantes. Encantada. Mi nombre es Pratty. Bueno,en realidad, me llamo Prataltea, pero todos me llaman Pratty que es más corto.
- ¿Cuál es vuestra Maldición?
Pratty pareció ofenderse.
- ¿Pero es que no lo ves?
Y se plantó frente a ella con gesto de evidencia. Auren la observó con curiosidad, pero no encontró nada raro.
- Pues la verdad, no...
- Qué pena - dijo Pratty desilusionada -. Ahora resulta que la Elegida de PISCIS es miope.
Se volvió a Mágic.
- ¿Y tú? ¿Lo ves?
- ¿Qué le pasa a tu plea? - dijo el niño, mirándola de arriba a abajo -. ¿Por qué no la despliegas?
- ¡Eso es! ¡Eso es! Has acertado. Nuestra Maldición consiste en que no podemos extender nuestras pleas. ¿Por qué no lo viste antes? - dijo a Auren con enfado.
- ¿Sabes qué son esos murciélagos rojos? -preguntó Auren camciando de tema para evitar la pregunta.
- Son Murics - contestó Pratty -. Viven en el Templo Kélmiko. Salen una vez al año, cuando el Cuarto Creciente de la Luna cae en lunes. Aquí no sabemos los días de la semana, de forma que cada Cuarto Creciente nos ocultamos en nuestras casas. Yo creía que hoy era jueves, y salí a dar un paseo. Me sorprendió uno de ellos y me oculté aquí. Este agujero es uno de los refugios que hemos hecho para casos de emergencia. Son muy peligrosos, pues succionan la sangre y si sobrevives, es de milagro.
Auren y May, con un grito, se volvieron a Mágic.
- Os lo dije - recordó éste -. Ya os avisé de que no era una leyenda.
- ¿Cómo llamas a eso? - dijo Auren a May.
- Clarividencia - contestó ella categóricamente.
Auren decidió no hacerle caso y se volvió a Pratty.
- ¿Sabes dónde está LEO? - le preguntó.
- Claro que sí, todo el mundo lo sabe. Se encuentra en el Templo Kélmiko. Pero si vuelves con vida te consideraré una maga. Nadie que haya osado acercarse ha regresado para contarlo.
- Ya me dijeron lo mismo en TAURO de una Cueva llamada la Cueva de las Mil Trampas, y aquí me ves, vivita y coleando. Y la atravesé de principio a fin. Pero háblame del Templo Kélmiko.
La pleona entornó los ojos.
--Remontando el curso del Terz, al noroeste - susurró -, antes de llegar a la Sierra, hay una pirámide escalonada que construyeron los antiguos mayas para rendir culto a sus dioses. Hace mucho, mucho tiempo, ZODIACCÍA estaba unida al continente sudamericano, y por eso había mayas aquí. Luego un cataclismo la convirtió en una isla en mitad del Caribe. Pero vamos a lo que interesa. Sobre ese templo pesa una Maldición... o al menos eso creíamos hasta hace poco, porque ahora sabemos que se trata de trampas antiquísimas que los mayas colocaron allí hace milenios. Aparte, si llegas al Templo... te será muy difícil salir. Los Murics están de Guardianes. Ellos creen en la cultura y la religión maya con toda su alma, y no permiten que nadie profane su "morada de los dioses".
- ¿Por qué sólo salen una vez al año?
- Porque es la única noche en que la Luna les da fuerzas suficientes para volar.
- Pero no serán tan peligrosos si el resto del año no pueden volar, ¿no?
- Ahí está la cosa ...dentro del Templo sí que pueden. Bueno, dejemos eso, hay otras cosas que decir. El interior dei templo es un intrincado laberinto de habitáculos, cámaras, pasillos, salas, corredores y pasadizos por los cuales sólo saben orientarse los Murics. ¿Es ya todo lo que deseas saber?
Auren dijo que sí y todos decidieron por unanimidad intentar salir del pozo al día siguiente, con luz y sin Murics que era lo más seguro. Así que se durmieron.
Al día siguiente, Pratty despertó a Auren para preguntarle cómo podían salir. La chica, después de pensarlo un rato, les expuso a todos su plan.
Pratty siguiendo sus indicaciones, apoyó las patas delanteras en una roca que salí de la pared, quedando así en posición vertical. Auren trepó por el lomo de la pleona y se puso de pie sobre sus hombros, y luego fue Mágic quien lo hizo sobre los de Auren. Estirándose mucho, el niño podía tocar el borde con la punta de los dedos. May entonces, cargada con una cuerda, trepó por la improvisada torre y salió al exterior. Se deshizo la escala viviente y enseguida los de abajo vieron caer desde arriba un extremo de la cuerda que May había subido. El otro extremo estaba atado a un árbol. Auren y Mágic subieron por la cuerda, con las mochilas a los hombros y, ya arriba, ayudaron a Pratty a salir, tarea no sencilla pero al fin lo consiguieron.
- ¿Por dónde se va al Templo Kélmiko? - preguntó May a Pratty.
- Por la mañana el sol debe estar a vuestra derecha y por la tarde a vuestra izquierda. Así siempre. Seguid esa dirección y llegaréis.
Auren entendió que debía dirigirse hacia el norte.
- Gracias Pratty. Di a los demás que May, Mágic y yo hemos llegado y que vamos al Templo para buscar a LEO.
Se separaron, y cada uno fue por su lado.
Caminar por la selva era muy penoso y resultaba agotador. Cuando se detuvieron a mediodía, no habían avanzado mucho, y estaban muy cansados.
Charlaron un rato después de comer, hasta que Mágic se que dó callado y, extrañado, dijo:
- Es curioso, pero sé que esa planta es importante.
Y señaló una planta de florecillas blancas y semillas pare cidas a las de las habas.
- Es un lupino - declaró Auren
- ¿Cómo lo sabes?
Auren se sorprendió.
- Pues no lo sé. Es decir, no lo sabía. Y, sin embargo, estoy convencida de que es un lupino. Y simboliza la Imaginación.
- ¿También sabes eso?
- Es que no lo sabía. Pero ahora lo sé.
- Es raro - dijo May -. Pero, aparte de eso... ¿por qué dice Mágic que esa planta es importante?
- Y... esa planta - . Mágic señaló otra.
- Es alfalfa - dijo Auren. Significa Vida. No sé porqué lo sé, pero ésa es la cuestión: lo sé.
- Es raro - repitió May -, que encontremos estos vegetales en plena selva.
- Sí que es extraño.
- ¿Sabes algo más sobre ellos?
- Me temo que no.
- Imaginación...Vida ... me pregunto qué significará todo esto.
- Nada. probablemente, es una casualidad. Vámonos, Mágic.
El niño no contestó. Miraba frente a sí como si estuviera ausente.
- ¡Eh! ¡Baja de las nubes! - le gritó Auren, enfadada.
- ¿Estás en babia, o qué? - le dijo May.
Mágic no contestó. Tras un momento de silencio dijo:
- Sé lo que significa: "La Imaginación cobrará Vida".
- No te comprendo - dijo May.
- No importa, vámonos - cortó Auren.
Recogieron las cosas y reanudaron la marcha, ahora con el sol a su izquierda, hacia el norte, siempre hacia el norte.
Avanzaron por la selva hasta el anochecer y entonces, montaron el campamento.
- Mañana será un día duro - dijo Auren -, de manera que nos levantaremos temprano. No es nada fácil avanzar por la selva, ya lo habéis visto, y no llegaremos a ningún sitio si no comenzamos cuanto antes y aprovechamos al máximo la luz solar... así que a dormir, ¿está claro?
Los otros dos nada dijeron. Pero cuando el, fuego se consumió y las oscuras sombras de la jungla lo invadieron todo, se oyó la voz de Mágic, temerosa:
- No puedo dormir, Auren. Cuéntame un cuento, por favor.
- ¿Ahora? ¿Qué clase de cuento?
- Alguno que tú te inventes. Ya me has contado todos los que conoces, me lo has dicho muchas veces.
Auren pensó un instante y luego dijo:
- Va entonces el cuento de "El Sauce Albino y el Ave Alba". Un, dos, tres... empiezo:
»Había una vez un explorador que se perdió en un frondoso bosque. Trató de encontrar la salida, pero se había adentrado mucho y no fue capaz de hallarla. Al cabo de unos días, agotó todas sus provisiones y se desmayó rendido cuando ya no pudo más.
»Poco después, cuando abrió los ojos de nuevo, se encontró en un claro a la luz de la luna. Y vio algo que ninguna otra persona vería jamás: un sauce blanco. No solo era aquella la rareza del árbol, sino que además sus hojas eran de oro, plata, cobre y bronce. Aquel fabuloso árbol era tal maravilla que el explorador, cuyo nombre no recuerdo, se quedó tres días y tres noches contemplándolo, sin acordarse para nada del hambre y la sed.
»El sauce, llamado Sauce Albino, se dio cuenta de que era bello al ver la manera con que aquel hombre lo miraba. Y pensó: "-Ah, si yo pudiera moverme...” Trató de hacerlo pero, por muy bello que fuera, seguía siendo un árbol, y sus raíces continuaban sujetándolo a la tierra. Y entonces decidió que le gustaría tener un hijo que fuera tan bello como él y que además pudiera moverse. Se dijo que su hijo tenía que ser digno de él, y ser el más bello de cuantos seres se movieran sobre la Tierra. Por lo tanto tenía que moverse mejor que los demás. Así que se puso a pensar cuál, de todas las criaturas que hollaban la Tierra, se movía con más gracia y armonía. Estaba en ello cuando vio un pájaro, un ave que volaba y se movía de una forma maravillosa. Pero era muda y no sabía cantar. Además, su plumaje era gris y feo.
»-Voy a hacer feliz a ese pájaro - se dijo el Sauce Albino. Y le llamó, y el ave acudió.
El explorador no podía oír la voz del árbol, pues los humanos son sordos a la voz de la Naturaleza pero vio cómo el pájaro se aproximaba al Sauce Albino. Este le dijo a aquel ave:
"-¿Quieres ser el pájaro más bello del Universo?". Como el ave contestara afirmativamente, el Sauce le ordenó que penetrara en su follaje, y lo hizo. Cuando salió de la copa dei árbol, había nacido el Ave Alba. Sus plumas eran ahora de oro, plata, cobre y bronce. Su pico era fuerte y a la vez delicado, y sus ojos eran como zafiros. Entonces el pájaro fue a mirarse a las aguas del Estanque Cristalino, del que dicen que su superficie es lisa como un espejo. Y se vio tan bella que comenzó a cantar de júbilo. Y fue el canto más dulce que de un ave nadie haya oído jamás.
»El Ave Alba volvió junto al Sauce Albino y le dijo: “- Quiero ser siempre alguien que ayude a los demás, padre. Porque la belleza de nada sirve sino es útil. Quien cante mi música, a su lado me tendrá. Yo quiero ser útil; por favor, padre, Sabio Sauce Albino, dime, ¿de qué modo puedo serio?”
»El explorador que estaba oculto, oyó todo esto; porque el Ave Alba estaba hablando en el lenguaje de los humanos, que su padre el Sauce Albino comprendía muy bien. Y entonces decidió aprender el canto del Ave Alba, aunque no sabía qué clase de dones le concedería.
»El Sauce Albino le dijo entonces al Ave Alba: “- Escucha, hija, quien tenga una pluma de oro tuya poseerá por un cuarto de hora el don de volar; una pluma de plata le otorgará por el mismo tiempo el don de la invisibilidad. Una pluma de cobre le servirá para comprender el lenguaje del mundo animal; y una de bronce le dará la capacidad de entender los secretos del mundo vegetal. No temas quedarte sin plumaje, pues se regenerará enseguida. Este es mi regalo para ti por haber aceptado convertirte en mi hija. Ahora vuela, hija mía, Ave Alba, por el mundo, ayudando a los hombres, como querías; pero no olvides venir cada año aquí para contarme tus aventuras. "-¡Yo soy el Ave Alba, la Hija del Sauce Albino!”, gritó el Ave Alba jubilosa. “Mi madre me abandonó cuando yo era muy pequeña, porque mi plumaje no era bello y nadie me enseñó a cantar. Sólo tú te has apiadado de mí, y me has hecho bella. Tú has sido el único que se ha percatado de mi cualidad, que sé moverme y volar mejor que nadie; y me has ayudado. Padre, no volveré cada año, sino cada tres meses para estar contigo, porque tú eres mi única familia”.
»El Sauce Albino se enorgulleció de su hija, que lo quería tanto. Y, un poco escondido también, el explorador trataba de aprender la música del Ave Alba que volaba alrededor de su padre cantándola, antes de dejar el que ahora era su único hogar.
»Y así el Ave Alba emprendió el vuelo, y el explorador la siguió hasta estar algo alejados del Sauce Albino; entonces cantó la música del Ave Alba poniéndole letra:

"Oh, hermosa Ave Alba
bella Hija del Sauce Albino
acude ahora a mí llamada
y entrégame tus dones escondidos"

»El Ave Alba lo ovó, y reconoció su propio canto en la canción del explorador, de modo que acudió a su lado. Cuando le hubo confesado sus poderes, el explorador pidió una pluma de oro. "-¿Para qué?« - quiso saber el Ave Alba.
»El explorador no supo qué responder, pero al fin dijo que quería salir del bosque, y el ave se la entregó. Volando, se elevó por encima de las altas copas de los árboles y logró salir. Entonces le dijo al Ave Alba: “Dame ahora una pluma de plata”, “¿Para qué?”. Y el explorador no supo contestar muy bien. Al fin, vencido por la soberbia, contestó sus verdaderas intenciones: “Quiero ser rico y poderoso. Con tus poderes logrará dominar la Tierra y seré el amo del mundo”. El Ave Alba, horrorizada al comprender que aquel hombre era malvado, le dijo: “Tu avaricia te perdió. No necesitas de mí, y ya, aunque cantes mi música, ú ver. Y cuando hables de mí a otros hombres, no te creerán”.
»El Ave Alba se marché, y todo se cumplió como había anunciado; porque aquella fue la última vez que la vio el explorador y, cuando lo contó a la gente, consideraron que la larga permanencia en el bosque había afectado a su mente.
»En cuanto al Ave Alba todavía sigue volando por el mundo, volviendo junto al Sauce Albino, su padre, cada tres meses.. Se dice que ahora está en ZODIACCÍA, mas nadie lo sabe con seguridad...
Auren terminó de hablar., y todos se durmieron.
Al día siguiente despertaron a Auren veces enfadadas.
- ¡Buena la has hecho! - decía May.
- ¡"La Imaginacíón cobrará Vida"! - decía Mágic.
- ¿Qué diablos pasa? - masculló Auren -. ¿No me vais a dejar dormir?
May y Mágic señalaron la copa de un árbol cercano y Auren dejó escapar un grito: ¡Allí, contemplándola con sus ojos de zafiro estaba el Ave Alba, la Hija del Sauce Albino!
- ¡Pero no puede ser, si le inventé yo! ¡Era una historia surgida de mi imaginación, no me basé en nada! ¿Cómo puede ser?
-¿Te sorprende verme Princesa Auren? -dijo el Ave Alba con voz aterciopelada -. Me extraña mucho, pues fuiste tú quien me llamó anoche. Ahora estoy a tu servicio.
- ¿Estabas en ZODIACCÍA?
- Desgraciadamente. Yo también tengo un recuerdo de esa bruja. También a mí me echó su Maldición. Ahora mis plumas no se regeneran, y sin ellas moriré.
- ¿De qué signo zodiacal eres?
- El Ave Alba nació el 15 de febrero.
- ¡ACUARIO! - dijo May.
- Es el último - dijo Mágic -. Propongo que no la llamemos más que en caso de último recurso, pues sino se quedará sion plumaje.
- Procuraremos usarlas en lo mínimo - dijo Auren -. Sin embargo, explícame...
- ¿La clarividencia de Mágic y tus conocimientos sobre el Lenguaje de las Plantas? - interrumpió el Ave Alba -. Son aptitudes que tenéis al estar en ZODIACCÍA. No es muy corriente que dos Elegidos sean hermanos, pues el mundo es muy grande y por lo general los Elegidos están muy distanciados. Al ser los dos Elegidos, formais un dúo excepcional. Mágic sabe qué planta indica vuestro futuro, y tú sabes leer lo que significa. Aparte de eso, entre tus dones se encuentra el llamarme a mí, y Mágic sabe leer los signos...
- ¿Qué signos?
- Los símbolos. Las escrituras jeroglíficas. Él es un niño, y los niños tienen más imaginación que nadie. Poseen la suficiente como para leer algunas, porque ven, reconocen en ellas figuras y dibujos. Pero Mágic, aparte de ser un niño es un Elegido, tiene más imaginación que los demás. Un niño Elegido. Tiene capacidad como para comprender una escritura jeroglífica por entero. Pero aún hay más. Entre hermanos Elegidos hay siempre algo ...un poder que ya descubriréis más adelante, con el tiempo. El tiempo todo lo dirá.
- Hay otra cosa que no entiendo - dijo May -. ¿Cómo se explica que hay alfalfa y lupino en medio de la jungla de LEO?
- Liana - fue la breve respuesta.
May abrió los ojos desmesuradamente.
- ¿Entonces es verdad que existe?
El Ave Alba sonrió.
- ¿Dudabas que existiera el Espíritu de ZODIACCÍA , de verdad? ¿No te lo dijo nunca Bhepcilus? Liana existe, claro que existe.
- ¿Quién es Liana? - Preguntaron Auren y Mágic a la vez.
El Ave Alba los miró y dijo luego, volviendo la cabeza al cielo, como si quisiera hablarle al sol:
- Liana es el Eterno Espíritu de ZODIACCÍA. No sabe hablar, y se comunica con vosotros mediante plantas. Sólo Mágic sabe qué plantas son mensajes suyos y por eso le ha cogido cariño, y lo considera como su protegido. A los seres mágicos nos gusta que nos conozcan y nos comprendan, y por eso yo he tomado a Auren como mi protegida, al igual que Liana lo ha hecho con Mágic. Tenéis a Liana de vuestro lado, es una buena aliada. Eso es buena suerte.
Auren echó un vistazo al Ave Alba.
- ¿Por qué te quedan tan pocas plumas?
La Hija del Sauce Albino la miró con tristeza y explicó:
- Porque me caen con frecuencia, como el cabello humano. Si la Maldición no se deshace pronto, estoy condenada a morir y ya no podré volver con mi padre como cada trimestre.
- No, nosotros lo evitaremos. Puedes irte tranquila ahora, cuando te necesitemos te llamaremos.
Y el Ave Alba, con un destello de agradecimiento en sus ojos de zafiro, se marchó.
Entonces los tres recogieron los bultos después de desayunar y reanudaron la marcha hacia el Templo Kélmiko. Cuando llevaban dos horas abriéndose paso por la selva en dirección norte, Mágic señaló un arbolillo de hermosas flores púrpura.
- ¿Qué significa esto? - preguntó a su hermana
- Es un rododendro - anunció ésta -. Andad con los ojos abiertos pues significa Peligro.
-¡Allí! - Se oyó el grito de advertencia de May.
Mágic volvió la cabeza. Una gran pantera negra acechaba en una rama. El animal, viéndose sorprendido, rugió y se lanzó sobre Mágic que, con reflejos, consiguió apartarse a tiempo. Auren intentó inmovilizarla y casi lo consiguió, pero...
- ¡Aaaaaauuuu! ¡Me ha mordido!
- ¡Suéltala! - dijo May, repentinamente pálida.
Auren soltó al felino, que se alejó entre la espesura, y se miró su mano, en la que aún se veían las marcas de los colmillos de la pantera.
May, sacando el botiquín, se la vendó como pudo, pues sangraba. Luego continuaron la marcha.
Caminaron durante dos días más. Hubo incidentes también, pero no hubo necesidad de avisar al Ave Alba. Sin embargo, May parecía muy nerviosa desde que aquella pantera les ata cara. Cuando acampaban no hacía más que mirar a derecha e izquierda, por si acaso.
-¿Te preocupa que la pantera vuelva y nos ataque de nuevo? - le preguntó Auren una noche.
- Me preocupa que la pantera vuelva, no que nos ataque - fue la extraña respuesta.
Y Auren no pudo sacarle nada más ni descubrir la causa de su repentina inquietud y conducta.
Al cuarto día de marcha Mágic vio una planta que Auren identificó como una berbería encarnada.
- Y significa Obstáculos - explicó.
Poco después hallaron un curioso escrito en la corteza de un árbol:
Debe ser de los antiguos mayas - comentó Auren.
Los tres lo observaron detenidamente, y luego May dijo:
- Veamos lo que Mágic sabe hacer.
El niño estudió los signos.
- Lo de arriba a la izquierda es una mano - dijo al fin -. Una mano con los dedos hacia arriba, y significa "Alto". Cuando se pone la mano con los dedos hacia arriba y la palma hacia el frente es eso lo que quiere decir, ¿no?
Auren y May asintieron dando a comprender que lo habían entendido.
- Y las líneas cruzadas son una red - prosiguió Mágic- como las de los pescadores. La mancha negra es un agujero. La cruz es un arco.
Como viera que las otras dos no comprendían la última explicación, pidió la navaja a su hermana y con ella completó el dibujo.
-¿Y las líneas del centro?
- Significan que los Murics protegen el Templo Kélmiko - explicó el niño.
Siguió trabajando con la navaja.
-Lo que hay abajo, que parecen las dos mitades de un pastel cosidas, es el Templo Kélmiko. Como hay un Muric diéujado sobre ese templo, quiere decir que está bajo su protección.
- Ya lo entiendo - dijo Auren -. Ahora comienzan las trampas. Son los Obstáculos anunciados por Liana; mejor será que nos andemos con cuidado.
Caminaron largo rato, con los ojos bien abiertos, atentos a cualquier trampa que pudiera ocultarse entre la espesura. Hasta que Máóic tropezó con una cuerda atada entre dos árboles, y una flecha se disparó. Pero pasó silbando por encima de su cabeza, porque al tropezar había caído hacia delante,suietándose a ella para no perder el equilibrio. De todas formas cayeron ambos, llevándose por delante a May, a un profundo agujero, oculto entre la hierba.
Una vez en el fondo, Auren se frotó su magullado trasero y gritó enfadada:
- ¿Por qué? ¡Ya estoy harta de agujeros! Aquí no tienen imaginación.
- ¿Y por qué no haces algo útil, en lugar de protestar? -gruñó May, de mal humor.
- Llama al Ave Alba - sugirió Mágic.
- Solo en caso de último recurso - contestó Auren rápidamente.
Trataron de trepar por las paredes sin resultado, pues ahora no disponían de Pratty para encaramarse a su lomo. Después de muchos infructuosos intentos, May jadeó:
- Utiliza nuestro último recurso. Auren entonces cantó:

Oh, hermosa Ave Alba
bella Hija del Sauce Albino
acude ahora a mi llamada
y entrégame tus dones escondidos


El Ave Alba se presentó allí.
- ¿En qué puedo avudaros?
Auren y May se miraron.
- Queremos salir de aquí - dijo la primera.
- Podéis utilizar una pluma de oro.
- Casi no te quedan de ésas.
- También puedo avisar a algún animal para que venga y es ayude. Si os doy una pluma de cobre, podré solicitarle auxilio.
- ¿Cómo vas a lograr que vengan?
- Alguien acudirá al escuchar mi canto.
Y comenzó a cantar dulce y. maravillosamente. En efecto, al cabo de un rato se oyó un crujido entre las hierbas y el Ave Alba dejó de cantar. Esperó pacientemente.
- Es una pantera -anunció luego a los de abajo.
Bajó hasta el fondo del pozo y entregó una pluma de cobre a Auren. Luego emprendió el vuelo y se alejó.
- ¿Puedes escucharme, pantera? - gritó Auren, mientras se miraba preocupada el vendaje de la mano, y luego a la inquieta May -. ¿Me oyes?
Un gruñido contestó a su pregunta.
- Ya sé que soy una humana - respondió Auren, molesta -. Pero soy la Princesa Auren, y necesito encontrar a LEO. Baja, por favor. Así es muy incómodo hablar.
Con un poderoso salto, la pantera descendió al fondo del agujero. Mágic retrocedió. asustado, pues la había reconocido: era la misma que les atacara hacia dos días. Les había seguido el rastro, sin duda esperando el momento propicio para atacar.
May se oculto tras Mágic, aunque no parecía tenerle miedo a la pantera; pero había algo que la inquietaba, eso estaba claro. Parecía como si quisiera pasar inadvertida.
La pantera rugió. Auren la escuchó. Comenzaba a impacientarse. Por fin le dijo:
- ¿Ya mí que me cuentas? ¿Yo qué culpa tengo de que los pleones y las panteras os llevéis mal? A mí se me ha encomendado la misión de encontrar a LEO, y lo haré.
La pantera rugió con insistencia.
- ¿Cómo que "humana repugnante'"? - inquirió Auren, ya bastante enfadada-. Sé más educada, ¿quieres? Por favor - añadió con más dulzura -, te necesito.
La pantera volvió a gruñir.
Auren decidió utilizar su as en la manga, con precaución,
- Claro que tienes motivos para ayudarnos. El otro día casi me dejas manca, ¿sabes? Has atacado a la Princesa de ZODIACCIA, ¿no te da vergüenza? Sí, no creas que no te he reconocido. No te hagas la despistada, pantera.
La pantera gruñó bastante molesta.
- Está bien, está bien, Yo no sabía tu nombre. Te llamaré así, si quieres. Tigris es un bonito nombre. De todas formas, ayúdanos.
May se estremeció al oír el nombre de la pantera. Tigris... sus recuerdos se despertaron y comenzó a dudar sobre si había tomado la decisión adecuada...
La pantera pareció dudar. Luego rugió, exponiendo a Auren su idea.
- Bien pensado - aprobó ésta -. Toma.
Y le entregó una de las cuerdas. Tigris la tomó entre los dientes y saltó afuera. A los cinco minutos los tres vieron cómo una cuerda se deslizaba por el borde, y treparon por ella.
Cuando estuvieron fuera, Auren le contó a Tigris lo del Ave Alba y que, pasado un rato, ya no podría comunicarse con ella. Tigris gruñó y Auren pareció de pronto mucho más animada.
- ¡Estupendo! Es fantástico, gracias, Tigris.
La pluma desapareció por completo.
- No nos has presentado - recordó Mágic.
- ¡Ah, es verdad! Tigris este es mi hermano el Príncipe Mágic, Elegido de CÁNCER. Mágic, esta es Tigris, hija de Mirya, Reina de las panteras. Ya ves que es de sangre real. Y esta... - Auren buscó con la mirada a May, sin encontrarla por ningún sitio-. Un momento, ¿dónde está May?
Mágic miró a su alrededor.
- Pero si estaba aquí hace sólo un momento...- dijo.
May no estaba. Por más que la buscaron, no lograron encontrarla. Dejaron a Tigris al cuidado de las mochilas y se adentraron en la selva para buscar a May.
"¿Se habrá perdido?", se preguntaba Auren, alarmada.

Pero no. May no se había perdido. Se había alejado un tanto del grupo solo porque quería reflexionar.
Tigris ...¿cuánto tiempo haría de aquello? ¿Dos años, tres...? Todo iba muy bien. ¿Por qué ahora aparecía Tigris, la hija de la Reina de las Panteras? Ponía en peligro su identidad. Hubiera sido mejor no haberla encontrado. Pero ya no podía hacerse nada. ¿Se vería obligada a confesarlo todo y a recordar de nuevo? ¿Pero, por qué? ¿Seguiría mintiendo? ¿Qué era mejor?
No sabía qué hacer, pero estaba segura de que, de momento, lo mejor era que Tigris no la viera, pues podría reconocerla Oyó voces: las voces de Auren y Mágic, y husmeo en el aire. Pero su olfato de conejo no captó la presencia de la pantera y respiró tranquila. Poco después llegaba Auren junto a ella, jadeante.
- ¿Qué te ha pasado, May? - preguntó. May desvió la vista.
- Nada - dijo -. Solo quería estar sola un rato.
Inmediatamente después llegó Mágic.
-Hola - jadeó-. Temíamos que hubieses caído en alguna de las trampas.
Luego se detuvo, soprendido, indicándole a Auren un matojo de jazmines que crecía por allí.
-Son jazmines, ¿verdad? Es un mensaje de Liana
May se acercó más y aspiró su perfume.
-No creo que sean jazmines corrientes -dijo.
-No, son Jazmines reales -respondió Auren-. Y simbolizan la Sinceridad.
Mágic le indicó entonces una flor blanca que Auren, con gran asombro por su parte, identificó como un crisantemo.
-Y significa Verdad. ¿Qué quiere decir todo esto?
- Quiere decir - dijo Mágic -, que "hay alguien que tiene que ser sincero y confesar la verdad".
May decidió seguir el consejo de Liana.
- Soy yo - dijo -, y esta noche os explicaré.
- Tigris se ha ofrecido para llevarnos hasta el Templo Kélmiko- dijo Auren, cambiando de tema -. Pero dice que no entrará dentro.
- Muy bien - dijo May, distraída.
Cuando llegaron junto a Tigris, ésta miró a May de arriba a abajo y bufó.
- Tigris, silencio - ordenó May -. Ya me explicaré esta noche.
Y, para asombro de Auren y Mágic, Tigris cerró la boca y la obedeció como si de un perro fiel se tratara.
Reanudaron la marcha. Al caer la noche encendieron una fogata. Tigris receló al principio, mas terminó acercándose. Cuando hubieron cenado, la pantera miró a May y gruñó amenazadoramente. Auren y Mágic la miraron sorprendidos y vieron cómo Tigris se callaba con un solo gesto de May.
- Bueno, aquí comienza mi historia - dijo ella -: Aquí en LEO, hace tres años. Mirya, Reina de las Panteras, me presentó a su hija Tigris. Antaño fuimos grandes amigas, ¿no es cierto, Tigris?
La pantera rugió asintiendo.
- Pero yo antes no era yo - prosiguió May -. No era May, y por eso temía que Tigris desvelase mi secreto antes de tiempo y recordara quién era yo. Me recuerda perfectamente, por lo que veo. Pero... no como soy ahora. Te lo has preguntado muchas veces, ¿no es cierto, Auren? No entendías quien era yo, qué significaba yo en ZODIACCÍA y porqué me tenían todos tanto respeto. La respuesta es muy sencilla: yo soy la sobrina de Bhepcilus.
Auren y Mágic se quedaron petrificados.
- Mi padre - prosiguió May -, era capitán de un navío, su barco naufragó. Mi madre se fue.
- ¿Que se fue?
- Era una ninfa marina. Mi padre la conoció en uno de sus viajes, se enamoraron y se casaron. Pero ella no podía resistirse a la llamada del mar, pertenecía a él. Poco después de nacer yo, comprendió que había sido una equivocación porque, aunque mi padre estaba enamorado del mar, no pertenecía a él como ella. Eran diferentes. Una noche en que la luna llena brillaba sobre las aguas, mi madre se adentró en el mar, sin soy ahora. Y mi Maldición no se deshace tan fácilmente. Hasta que no sean encontrados todos los Medallones, yo no podré volver a ser lo que era. Tenía tu edad, Auren - recordó con una sonrisa de nostalgia.
Auren y Mágic no sabían qué decir.
- De todas formas - prosiguió May -, no está mal ser conejo. Poseo velocidad, buen olfato, oído agudizado, y, al ser tan pequeña, me escurro por donde sea. Así debe ser para nuestra Misión. Naturalmente, prefiero ser Amaya antes que May. Pero ya llegará el momento.
Auren pensó de pronto: "¿Y si no llega? ¿ Y si no logramos encontrar los Doce Medallones? ¿Se quedará así para siempre? Tengo que hacer lo que sea para que May vuelva a ser Amaya. Medio humana, medio ninfa, bueno, ¿quién lo hubiera dicho?"
- Todos los habitantes de ZODIACCÍA fueron advertidos de que no revelaran mi identidad - prosiguió -May -. No quería que vosotros lo supierais. Pero Bhepcilus olvidó hacer esa advertencia a los animales y Tigris, que me conocía bien, ha sabido quién era yo en el acto... intuición felina, supongo.
Tigris gimió y fue a tumbarse junto a May, para consolarla.
- Parece un gato grande - susurró -Mágic a Auren.
Esta no contestó. Quería alejar los tristes pensamientos que surcaban su mente, así que dijo para quitar tensión al ambiente:
- Propongo que nos vayamos a dormir.
Al día siguiente reanudaron la marcha. A mitad de camino, Tigris gruñó e impidió que los demás continuaran caminando.
- ¿Qué pasa?
Tigris avanzó un poco y luego se echó rápidamente atrás. Una gran red cayó desde los árboles al suelo. May la contempló.
- No creo que eso sea muy peligroso - comentó.
Pero la pantera impidió que la tocaran.
Y entonces Mágic vio algo. Tomó un palo y se abrió paso empujando la red, hasta que llegó a un lugar en donde había un pajarillo que se había quedado atrapado al caer la gigantesca malla. Estaba muerto.
- Ese musgo verde que recubre la red es veneno, chicas - afirmó.
- ¿Estás seguro? - preguntó Auren incrédula.
- Completamente - replicó el niño -. Te lo aseguro "ratundamente".
- Se dice "rotundamente" - corrigió Auren
- No importa, tú ya me entiendes. Total, da lo mismo.
Auren lo dejó por imposible.
- ¡ Mira! - dijo entonces May.
Vieron cómo un gacela corría sobre la red. Tropezó y cayó cual larga era sobre la malla extendida en el suelo. No volvió a incorporarse.
Con ayuda del palo, Auren llegó hasta allí.
- Está muerta - informó a sus compañeros.
Tigris parecía contenta. Los otros tres imaginaron de inmediato cual era la razón. Le dieron la espalda, mientras la pantera despachaba la gacela. Al fin y al cabo, también Tigris tenía derecho a comer...
- Espero que no te importe - dijo May -, pero a nosotros no nos gusta comer gacela...
Reanudaron la marcha, que se estaba haciendo demasiado larga. debido a lo fatigoso que resultaba caminar por la selva, Pero no hubo más incidentes porque Tigris, que conocía bien aquella zona y les guiaba con su instinto felino, se ocupó de evitar todas las trampas.
Una vez se encontraron con un pleón, que dijo llamarse Pertry, y tuvieron algunas complicaciones porque estuvo a punto de batirse en duelo con Tigris. Mas al .fin todo se solu cionó. Sin embargo, Pertry se negó en redondo a acompañarles al Templo Kélmiko. Dos días después, la pantera les depositó en su objetivo.
- Se parece al Chichén Itzá - comentó Auren, admirada.
-¿Qué es eso? - inquirió Mágic.
- Un templo maya, como este, que está en México.
- ¡Ah!
Pero Tigris no quiso entrar dentro.
Auren fue a contarle el percance a May, que observaba, algo alejada del grupo, la entrada del Templo.
- Hay un problema, May. Tigris no quiere entrar.
- ¿Problema? - dijo May, fastidiada -. Eso no es un problema, ¡es una catástrofe! Si Tigris viene con nosotros, nos puede guiar con su olfato por el laberinto. Ahora, sin ella, tendremos que confiar en la suerte.
- Ya nos lo avisó cuando la encontramos. Te lo dije.
- ¿Lo hiciste? - May recordó por fin -. Oh, sí, lo hiciste. No me di cuenta, estaba tan preocupada pensando en cómo os lo contaría que...
- Ya no importa - cortó Auren -. Entremos en el Templo.
Y lo hicieron, linternas en ristre, pues aquello estaba más oscuro que la boca de un lobo.
Vieron un corredor que seguía hacia delante, y caminaron por él. Pero, para asombro y pasmo de los tres, al cabo de un rato volvieron a encontrarse en la puerta del Templo.
-Por aquí ya hemos pasado - observó Mágic May asintió, y dijo:
- Esto parece un solo corredor.
Los otros dos la miraron sin comprender.
- Quiero decir - se explicó May -, que esto es una galería que forma un círculo. Debe estar destinada a confundir a los visitantes indeseados y hacerles desistir de su propósito de entrar en el laberinto. Y ese laberinto tiene que estar detrás de esa pared.
Y May comenzó a empujar el muro. Mágic y Auren la ayudaron, mas fue en vano.
- A lo mejor te has equivocado - dijo Mágic, exhausto.
May no respondió. Estaba distraída observando atentamente la pared de piedra. Auren, sudando, se sentó sobre una roca y apoyó la espalda en el muro. Este cedió de golpe, y la chica cayó hacia atrás con un grito de sorpresa .
May y Mágic fueron a ver qué le había sucedido a Auren y entraron por la puerta, que se cerró sin ruido tras ellos. Estaban en una habitación iluminada con antorchas, que sin duda mantenían encendidas los Murics. Las paredes estaban llenas de dibujos extraños, contornos rojos y negros, y bordes recamados en oro. En la pared opuesta había una gran puerta que daba al laberinto, totalmente iluminado también con antorchas.
Apagaron las linternas y las guardaron en la mochila, para no gastar pilas innecesariamente. Penetraron en el laberinto y lo recorrieron recelosos mirando por todos los sitios para que no les sorprendieran los Guardianes del Templo.
Dieron vueltas y más vueltas, y ya estaban desesperados cuando Mágic halló una puerta. Como no había otra cosa mejor decidieron arriesgarse y entrar. Pero cuando la abrieron, salió de la habitación una bandada de murciélagos.
- ¡ahhhhhh! - chilló Auren -. ¡Los Murics!
Fue la única que dijo algo, porque los otros dos estaban oaralizados de terror.
Salieron corriendo, con los murciélagos, tras ellos. El suelo cedió bajo sus pies y cayeron.
- ¡Otra vez! - suspiró Auren, sacudiéndose el polvo de los pantalones-. Fuimos tontos. Aquello no eran Murics, eran murciélagos normales y corrientes.
- ¡Corrientes y molientes! - dijo Mágic, apesadumbrado. Auren encendió la linterna, y vieron que se encontraban en una gran cámara. En el centro había un altar y, detrás de él, pegada a la pared una estatua que parecía amenazadora. Estaba en cuclillas, y tenía por rostro una monstruosa calavera.
Auren miró hacia arriba. La compuerta se había cerrado; y no parecía haber ninguna otra salida. Estaban atrapados.
- Es curioso - dijo -. Esta habitación no está iluminada.
- Tal vez los Murics nunca llegaron aquí - aventuró May.
Auren no contestó. Cogiendo una cerilla de la caja que tenía en la mochila, la prendió y encendió una antorcha de la pared. La tea chisporroteó y luego acabó iluminando la cámara con una luz débil, pero lo suficiente como para poder ver bien.
- Esa estatua - dijo, mirándola -. Esa estatua me recuerda a algo.
- Hay signos en las paredes - hizo notar May -. Tal vez Mágic pueda interpretar su significado.
El aludido se aproximó y estudió atentamente aquellos símbolos.
- Aquí dice - explicó -, aquí dice que todos los que entren aquí están "prefanando"...
- Se dice "profanando" - corrigió Auren.
- Eso. Están profanando el oratorio del dios de la muerte... - ¡Ya lo tengo! Ya se donde había visto antes esa estatua. Fue en una revista del colegio, cuando tuve que buscar información sobre los mayas para un mural. Ese representa a Ah Puch, señor de la muerte maya.
- Pues aquí dice que todo el que profane la casa de Ah Puch será conducido a su reino, la Muerte.
- Ahora intentemos salir de aquí, ¿de acuerdo? - sugirió May.
Buscaron por todos sitios, golpearon todas las losa sueltas, empujaron las paredes, pero nada sucedió.
Auren se aproximó a la estatua de Ah Puch, para examinarla de cerca. Se apoyó sobre un saliente que formaba la mandíbula inferior de Ah Puch. Entonces la estatua se apartó con un chirrido de la pared, dejando al descubierto un corredor.
- ¡Estupendo! - dijo May -. Has encontrado la salida, eres única para este tipo de cosas.
Siguieron el pasadizo hasta desembocar en una sala donde la luz solar se filtraba por una estrecha ventanilla cavada en la roca. Auren se asomó afuera. Vio a Tigris, tumbada frente a la entrada esperando. Silbó y la pantera levantó la cabeza.
- ¡Hey, Tigris! - le gritó desde arriba -. ¡Estamos bien! Todavía no hemos encontrado a LEO, ¡pero vamos en camino!
Volvió a meter la cabeza y les dijo a sus compañeros:
- Aquí hay una puerta. Vamos a ver.
Iba a entrar, cuando Mágic la detuvo.
- Veo Murics - dijo el niño -. Detrás de esa puerta. Y, además... - cerró los ojos, tratando de concentrarse -. allá dentro... allá dentro .... ¡allá dentro está LEO!
- ¡Formidable! Vamos a trazar un plan entonces, no nos precipitemos.
Y, al cabo de un rato, ya lo habían hecho.
- ¿No es muy arriesgado? - dijo May. preocupada -. ¿Estás segura de que saldrá bien, Auren?
- Has dicho que los Murics creen en la cultura maya con toda su alma - interrumpió Auren -. Si eso es verdad, será pan comido.
Auren se envolvió en una sábana blanca y se colocó sobre un pedestal. Encendieron las linternas y las colocaron tras ella, de modo que parecía tener luz propia. La chica se soltó el pelo sobre los hombros, y se hizo una especie de corona con papel de la libreta, ocultándo en su interior una pequeña linterna, de modo que daba la impresión de una aureola de luz. Se tiznó la cara de negro con cenizas de las antorchas.
Ya estaba preparada la escena. Siguiendo las instrucciones de Auren May y Mágic empujaron una piedra grande que cayó al suelo con gran estrépito. Seguidamente, se escondieron tras Auren.
La puerta se abrió y aparecieron multitudes de Murics. Cuando vieron a Auren, se detuvieron sin saber muy bien qué hacer.
- ¿Quién eres? - la interrogó un Muric, que parecía ser el cabecilla.
- Soy la hija de Ah Puch, dios de la muerte - dijo Auren con voz terrible.
Los Murics se quedaron inmóviles.
- ¿A qué has venido? - quiso saber el cabecilla.
- Mi nombre es Zet Puch. He venido de parte de mi padre, que me envía a deciros que habéis profanado su Templo Sagrado y que , por lo tanto, debéis morir.
Un murmullo de terror se extendió por entre los Murics. Mientras todo ésto sucedía Mágic había entrado sin ruido en la cámara donde habían estado los Murics. Silenciosamente cogió el cofre de LEO. Se iba a marchar ya cuando se le ocurrió una idea. abrió el cofre y sacó el Medallón de su interior. Lo dejó luego, vacío, pero cerrado donde estaba, guardándose a LEO en el bolsillo. Salió de la habitación y se situó junto a May. Esta lo miró interrogante, como pensando: "¿Ya está?". Mágic le guiñó un ojo.
En aquel momento un Muric preguntaba a Auren:
-Oh, Oh, poderosa Zet Puch, Señora de la Muerte, ¿qué podemos hacer para alejar de nosotros las iras del vengativo Ah Puch?
Auren miró a Mágic disimuladamente. Este asintió, "Ya está", pensó Auren. "Mi plan ha dado resultado, va tiene el Medallón".
- Es muy sencillo - respondió a los Murics -. Tan solo debéis quedaros en la habitación de LEO y no salir para nada de ella, ni siquiera las noches de Cuarto Creciente. Si no cumplís sus condiciones, la venganza de Ah Puch caerá sobre vosotros. Zet Puch, Señora de la Muerte, ha hablado.
Auren se envolvió más en su capa y cerró los ojos, dando a entender que zanjaba la cuestión. Tras ella, May y Mágic apagaron las linternas y ya sólo se vio la sombra inmóvil de Auren sobre el pedestal.
Los Murics, presas del pánico, hicieron cuanto les había ordenado Auren.
- ¡Lo has conseguido! - le dijo May.
Auren recordó una cosa y, mientras se limpiaba la cara, dijo nerviosamente:
- No había caído en una cosa. Si los Murics se percatan de que ya no está el cofre...
- Tienes un hermano que no te lo mereces - interrumpió Mágic porque yo he dejado dentro el cofre vacío.
- ¡Eres maravilloso!
- Vámonos de aquí - apremió May -, no vaya a ser que descubran el pastel. Has estado maravillosa, Auren. Dedícate al teatro.
- Muy graciosa.
Pero no había tiempo para comentarios. Lo recogieron todo y salieron de la habitación.
Pero habrían ido mucho más rápido de haber sabido que dentro de la cámara, los Murics recordaron de pronto que, según su fe, Ah Puch no tenía ninguna hija. Y, al abrir el cofre de LEO, se lo encontraron, como es natural, vacío. Y salieron en busca de la impostora.
Auren, Mágic y May oyeron tras ellos un poderoso batir de alas.
- ¡Ya lo han descubierto! - gritó May -, ¡Sálvese quien pueda!
Salieron corriendo, desesperados. Corrieron por túneles, escaleras, cámaras, habitáculos, pasadizos y habitaciones. Sin embargo, los Murics iban ganándoles terreno. Y aquello fue sencillamente suerte, pues encontraron por -casualidad una escalera que subía hacia arriba.
- ¡Por aquí! - señaló May.
Los Murics ya estaban pegados a sus talones. Ellos subían y subían, hasta que se encontraron en la cúspide del Templo Kélmiko, al aire libre. Los Murics no pudieron frenarse a tiem po, y la repentina luz solar los desintegró.
- Lo hemos conseguido - musitó Auren -. Lo hemos conseguido.
Bajaron por las escaleras, que llevaban hasta el suelo. Cuando llegaron, Tigris los recibió alegremente. Y Mágic indicó una planta: mensaje de Liana.
- Es una zarzamora - dijo Auren -, y significa Obstáculos Vencidos.
- Gracias Liana - dijo Mágic.
El tono de su hermano sorprendió a Auren. Lo miró fijamente y descubrió que parecía cansado, muy cansado. "Demasiado para él", pensó. Pero se sintió también agotada.
Era va la hora de comer, y lo hicieron, May se percató de que Auren y Mágic no se sentían muy bien. Y, cuando ya acababan Mágic se desmayó.
- ¿Qué te ocurre? - preguntó Auren, alarmada. PISCIS comenzó a brillar entonces. Auren lo abrió.
- ¿Qué demonios le sucede a mi hermano ? - preguntó a Bhepcilus. Éste le contestó:
- Auren, he de decirte una cosa. El aire de LEO está infestado de unas bacterias que producen una extraña enfermedad. Antes de Petilay, los pleones removían el aire al agitar sus pleas, y las bacterias desaparecían. Pero ahora, ya ves lo que ha pasado. Es una enfermedad que sólo afecta a los humanos, y por eso May es la única que no está afectada, junto con Tigris, Pronto la sentirás tú también. Hay sin embargo una planta que combate esa enfermedad. Desconozco cual es, per lo tanto, habrás de llamar al Ave Alba para pedirle una pluma de bronce. Con ella conocerás esa planta y su situación. May irá a buscarla. Date prisa, no hay mucho tiempo.
May lo había escuchado todo y asintió. La imagen desapareció y Auren, cerrando el Medallón, llamó al Ave Alba, que le entregó una pluma de bronce.
- Se llama Planta Cristalina - dijo a May cuando tuvo la pluma en su poder -, y sólo se encuentra en cuatro sitios en todo el mundo. En lo alto del Himalaya, en el Mont Blanch de las Alpes, en el fondo acuático de la Cueva dei Guácharo de Venezuela y en ZODIACCÍA.
- ¿Dónde?
May se dio cuenta de que Auren estaba a punto de perder el sentido.
- En... en la... Montaña ... Pis... Pisca... ul... Monte Piscazul... -repitió, y se desmayó.
Hubo una luz deslumbrante y May se encontró, junto con los demás, en la Casa del Zodíaco.
- Ve a buscar esa planta, May - dijo Bhepcilus -, Yo, entre tanto, cuidaré de los Príncipes. Que Tigris te acompañe. May apareció con Tigris al borde del lago PISCIS.
- ¡Adentro! - dijo May empujando a Tigris, que: como felino que era detestaba el agua.
Bucearon un rato por el fondo del lago. Tigris estaba atónita al ver que podía respirar perfectamente y no se mojaba.
Al cabo de un rato encontraron un pisco, que dijo llamarse Selmius. Reconoció a May inmediatamente y, ante las súplicas de ésta la guió hasta el Monte Piscazul.
May penetró en la Cueva del Ermitaño, y , cuando llegó a la sala le dijo:
- Buenos días, Sabio Pleyk. Soy May.
- Ignoro si es de día en la superficie - fue la respuesta -, pero igualmente. ¿Qué te trae por aquí?
- La Princesa Auren y el Príncipe Mágic Elegido de CÁNCER, se encuentran gravemente enfermos por haber respirado durante demasiado tiempo el aire contaminado de LEO. Aquí se encuentra la planta cristalina que puede salvarlos.
Pleyk asintió. Se levantó de su trono de coral y se dirigió a un punto de la pared donde había una cortina de algas. La descorrió y dijo:
- Esta es la Planta Cristalina.
Detrás de la cortina había una oquedad de la roca. Allí crecía una flor de cristal extraordinariamente bella. Pleyk la cogió y la entregó a May.
- Volverá a crecer - aseguró -. Apresúrate porque el tiempo apremia.
May le dio las gracias y salió de la caverna. Cual sería su sorpresa cuando vio con Selmius y Tigris nada menos que a Cirzus. Se saludaron efusivamente pero May no quiso entretenerse demasiado y tras explicarle la situación, se despidió de él.
Nadó con Tigris hasta la orilla.
- No ha sido difícil - comentó.
Pero no todo era coser y cantar porque al salir se percataron de que fuera del agua, la Planta se secaba rápidamente. May la sumergió en el agua y preocupada se puso a cavilar sobre la manera de llevarla sana y salva a la Casa del Zodíaco. Fue Tigris su salvación, pues no perdió el tiempo y fue a buscar ayuda a la región más cercana: GÉMINIS.
Allí vio a Siro sacar un cubo de agua del Arroyo, y se lo quitó descaradamente.
- ¡Eh! - gritó Siro, y salió corriendo detrás de la pantera para recuperar lo que era suyo. Cuando llegó a la frontera con PISCIS dudó sobre si cruzarla pero, presintiendo que se quedaba sin balde, lo hizo. Allí encontró a May que, mirando atónita el cubo y luego a Tigris, decía:
- ¿De dónde lo has sacado?
Se asombró todavía más cuando vio a Siro, y abrió tanto la boca al oir lo que este le contaba, que el zogimen y la pantera dudaron que pudiera volver a cerrarla.
May explicó a Siro lo de la Planta Cristalina y le pidió que le dejara el balde.
Siro accedió, y May y Tigris, con la Planta Cristalina, regresaron a la Casa del Zodíaco.
- Justo a tiempo - dijo Bhepcilus -. Están muy mal.
May le entregó el cubo, y Bhepcilus lo llevó hasta donde Auren y Mágic reposaban con mucha fiebre. Cogió la planta y dejó que un par de gotas de agua cayeran de ella, mezcladas con polen a la boca de Auren. Luego repitió esta operación con Mágic.
Ambos se curaron inmediatamente.
- Debemos volver a LEO - dijo Auren, ya completamente repuesta.
Retornaron precisamente al lugar donde habían acampado por vez primera. Al rato apareció un pleón Auren observó que Tigris hacía buenas migas con Perty, el pleón que habían encontrado cerca del Templo Kélmiko y contra el cual había estada a punto de luchar.
En medio de la alegría general, Mágic tiró a Auren de la manga y señaló un arbusto.
- Liana quiere decirnos algo - dijo. - Es un laurel y significa Victoria.
Auren se reunió con May en un sitio discreto.
- El próximo es VIRGO - le dijo -. Háblame de esa región.
May lo hizo:
- Está situada en la costa noroeste de la isla. Es una región muy fértil porque la riega el río más caudaloso de toda ZODIACCÍA: el Moritis.
»Sus habitantes son las virgelas. Son mujeres vírgenes , cuya vida depende exclusivamente de su grado de belleza que mantienen gracias a las aguas rejuvenecedoras del Moritis. Para ellas una chica es bonita si está limpia, y necesitan del río para serlo.
»Cuando una se hace vieja, cosa que ocurre siempre (salvo en el caso de la Reina) a los cincuenta y siete años, pierde belleza y muere. Sus compañeras entonces encabezadas por un comité de siete virgelas llamadas Pléyades, encierran el cuerpo en una de las Cuevas de Espera, cuya entrada tapan con rocas. Pasado un año, ni un día antes ni un día después, abren la caverna y de su interior sale una virgela de cinco años de edad, que adoptará el nombre de la que murió un año antes. Es necesario que transcurra un período justo de un año ya que si no fuera así la virgela encerrada moriría definitivamente.
»Las virgelas están gobernadas siempre por una Reina llamada Hipólita, que tarda en morir el doble que las demás, pues lo hace a los ciento catorce años. Cuando muere, permanece en el interior de las Cuevas de Espera un año, tras lo cual desaparece. La virgela que salga de las cuevas, la próxima es coronada por las Pléyades como Nueva Reina Hipólita. "Con las Pléyades ocurre lo mismo. Si una muere al cabo de un año, la siguiente que salga de las Cuevas de Espera será su sucesora.
»Las Pléyades siempre tienen los mismos nombres: Electra, Tayggette, Maya, Alciona, Celena, Merope, y Esterope.
»El resto de las virgelas adoptan nombres griegos tales como Helena, Eurídice, Casiopea, Penélope, Perséfone... Pero nunca hay dos virgelas con el mismo nombre.
- ¿Eso es todo? ¿Y el Sexto Medallón?
- Creo que las Pléyades saben algo mas no estoy segura.
Auren explicó a Mágic lo que May le había contado y, seguidamente devolvió el Quinto Medallón al Mosaico Zodiacal. Al hacerlo Bhepcilus, por medio de PISCIS, le anunció que ya había pasado mucho tiempo en LEO y que en su mundo estaba anocheciendo.
- Y debes volver ya a casa - concluyó. Auren asintió.
May la miró de reojo.
- Tienes mala cara - le dijo.
- No es nada. Es solo que me duele el vientre.
- Eso es que tienes hambre.
- No, si me pusieran delante un plato de mi comida favorita, no sería capaz de probar bocado.
May pensó que había algo raro, y decidió acompañarla al Exterior, por si acaso.
Tigris se quedó con los pleones, en tanto que los otros tres viajaban al mundo exterior, en donde ya serían las seis de la tarde.


Aurora miró a May preocupada. Estaban en el parque, que ahora estaba infestado de niños.
- ¿Qué le digo a mi madre de ti?
- Que te han regalado un conejo donde has estado.
-Haré lo que pueda.
Estaban acurrucados tras un árbol.
- ¡Hola, Aurora, Miguel ...
Aurora levantó la vista y vio a su amigo Víctor.
- ¡Vaya, Victor...! ¿Cómo tú por aquí?
- Paseando. ¿Y vosotros?
Aurora se levantó.
- Lo mismo. ¿Te gusta la conejita que me han regalado?
Victor acarició a May.
- Se nota que es hembra - comentó -. Es tan presumida que tiene las orejas rosas... ¡Ay! Me ha mordido...
- Es muy susceptible - dijo Miguel, mirando de reojo a la enojada May.
- Ahora debo irme a casa - dijo Aurora.
- Te acompaño - se apuntó Victor -. Me pilla de camino.
Caminaron juntos hacia la casa de Aurora, hablando de las notas del colegio y de sus planes para el verano que todavía tenían por delante.
Por fin llegaron a la casa de Aurora, y entonces Víctor se despidió.
- Tienes mal aspecto - le dijo a Aurora antes de marcharse -. ¿Te encuentras mal?
- No es nada ...supongo que me ha sentado mal algo que comí.
- Bueno, pues que te mejores. Hasta otra.
Cuando se marchó, Miguel soltó una risita.
- ¿Cuándo se te declara, Aurora?
- ¡Cállate, tú...! Si le gusto, ya me lo dirá.
Entraron en la casa. A la madre no le hizo mucha gracia tener que alimentar un conejo pero no protestó demasiado. Aurora fue a su habitación. Se encontraba fatal. Le dolía el vientre en el lado derecho. "Pero no debo decir nada a nadie", pensó. "Mamá armaría un escándalo por nada..."
Se tendió sobre la cama y se durmió. Tuvo un sueño plagado de pesadillas. Veía ante sí a Eclipse que, señalando a PISCIS, le decía: "Dame eso". Veía a los Murics gritando: "¡Falsa Zet Puch! ¡Debes morir!". A Siro y Saro que, refiriéndose a Shila, Shala, decían: "Tú tienes la culpa". La Gaviota Roja chillando: "¡Tú rompiste mí caracola! ¡Tendrás que pagar por ello" Todo se mezcló... "¡Falsa Zet Puch! ¡Tú tienes la culpa! ¡Dame eso! ¡Tendrás que pagar por ello !¡Tú rompiste mi caracola! ¡Debes morir!".
- ¡No! - chilló Aurora. Se despertó completamente cubierta de sudor, y caminó tambaleándose hasta el comedor.
- ¿Qué te pasa? - inquirió la madre al verla.
- No es nada.
- La cena ya está. Siéntate a la mesa.
- No puedo comer nada, no me obligues.
Miguel la miró asombrado.
- Oye, ¿qué tienes? - preguntó.
- Nada.
Se dirigió a su habitación, como huyendo de su familia pero... se desmayó a medio camino.

Cuando se despertó, estaba en una blanca cama, en una blanca habitación. Una chica, también vestida de blanco, se inclinó sobre ella.
- ¿Dónde estoy? - preguntó Aurora, mirando mejor.
Entonces vio que la chica era una enfermera.
- Me llamó Sofía - dijo-. Estás en un hospital. Dentro de poco te llevaré al quirófano.
- Pero, ¿qué es lo que tengo?
- Apendicitis. No te preocupes, una apendicitis la coge cualquiera. Es una operación de una hora, y como nueva. Si te repones rápido, dentro de un par de semanas estás fuera.
- ¿Cómo será la operación?
- Con anestesia. No notarás nada, y es una operación tan sencilla, que es imposible que salga mal.
Al cabo de una hora, Aurora abrió los ojos.
- ¿Ya está? - preguntó a Sofía, que trajinaba por allí cerca.
Ella se aproximó.
- Claro, ¿qué te dije? Todo ha salido a la perfección.
- ¿Está por ahí mi hermano Miguel?
- Sí, está fuera. ¿Le digo que entre?
- Sí, por favor.
Miguel entró, llevando consigo a May.
- No se permiten animales, lo siento - dijo Sofía, mirando severamente
Miguel rió.
- Ya me dijo eso antes una enfermera gorda que tiene muy malas pulgas.
- Debe ser Francisca. Tiene un poco de mal. genio, pero las nor mas son las normas.
- Pero es que esto no es un animal. Es mi conejo de peluche. Se lo traía a Aurora para que le hiciera compañía.
- ¿Ah sí? - Sofía miró atentamente a May, que ni siquiera parpadeaba-. Me lo creo - suspiró al final -. Parece de verdad.
Se marchó, dejándolos solos.
- ¿Cuando saldrás de aquí? - preguntó Miguel.
- Con suerte, dentro de dos semanas.
- Pero debemos volver a ZODIACCIA. Hay que encontrar a VIRGO.
- Ve tú solo - intervino May -. Ve con Tigris.
Miguel abrió mucho los ojos.
- ¿Estás loca? ¿Y qué hago yo entre tantas chicas?
Al final acordaron que May se quedarla con Aurora en el hospital, y que Miguel marcharía con Tigris a VIRGO. El padre de Aurora y Miguel era militar, y se había marchado de maniobras. La madre había ido a cuidar de una tía suya que se encontraba muy enferma. Por. tales motivos, Miguel se quedaría con sus abuelos.
- Perfecto - dijo Aurora -. Los abuelos te dejan hacer lo que quieras. No encontrás problemas para marcharte.
- Aurora puede seguir tus pasos desde aquí, con PISCIS - dijo May -. Lo malo es que no podrá decirte nada.
Sofía entró, trayendo una guitarra y un libro.
- Esto me lo dio tu madre para ti antes de irse -- dijo, dándole las cosas.
- ¡Es mi guitarra! Y aquí está también el libro que comencé a leer el otro día. "El Misterio de la isla de Tökland", de Joan Manuel Gisbert. Seguro que no me aburriré. Pero...¿no molestaré a nadie si toco la guitarra?
- No lo creo. La habitación está muy aislada. A un lado están los ascensores y al otro los servicios.
Sofía se marchó, y Aurora se puso a tocar suavemente la guitarra mientras Miguel, que permanecería allí hasta que llegasen sus abuelos, jugaba con unos muñecos en la cama contigua, que estaba vacía, tumbado sobre la colcha.
- ¿Qué canción estás tocando? - preguntó a su hermana.
- "Yesterday" - fue la respuesta.
- ¿De quién?
A Aurora no le apetecía contestar. "De los Beatles" pensó.
- Bien - dijo Miguel.
Aurora dejó a un lado la guitarra, sorprendida.
- ¿Por qué dices eso?
Miguel la miró estupefacto.
- Pues porque me acabas de decir que esa canción era de los Beatles.
- ¡Yo no he dicho nada! - protestó Aurora -. Habrá sido May.
- No he abierto la boca - se defendió la aludida.
- Pues yo he oído...- empezó Miguel, pero Aurora le interrumpió tajantemente:
- Alucinaciones.
Miguel iba a replicar, cuando llamaron a la puerta. Eran los abuelos. Se llevaron a Miguel, y Aurora y May se quedaron solas.


Media hora después, Bhepcilus les anunció por medio de PISCIS que Mágic acababa de llegar. Aurora y May lo vieron, en el espejo del Duodécimo Medallón, al borde de un camino.
Mágic miró fijamente frente a sí. Una gran cordillera se abría tras el camino. Le dijo a Tigris:
- Ésa debe de ser la cordillera en donde nacen los afluentes del Móritis. Y el Móritis, naturalmente. Más vale que nos demos prisa - añadió -. Vamos, Tigris.
Mágic cruzó el sendero. La pantera lo siguió.