-En la
facultad hice un curso de literatura árabe, impartido por
la profesora Josefina Veglison; ella insistió mucho en el
tema de los poetas preislámicos, que compusieron sus obras
entre los siglos V-VII. Algunos eran cortesanos, pero muchos otros
eran beduinos o incluso bandidos; gente del desierto, en definitiva.
Sobre ellos circulan entre los árabes multitud de historias
y leyendas, pero nos ha quedado su poesía, una poesía
que data de una época en la que ni siquiera existía
el castellano como lengua escrita. Me fascinó el tema y pensé
que podría escribir un libro ambientado en esa época.
Una noche,
comentándolo con Andrés, mi novio, mientras cenábamos
en un Gino's, le dije que tenía la idea de escribir un libro
ambientado en la antigua Arabia y que tratase de poetas. Era la
historia de un príncipe y un tejedor de alfombras que se
enfrentaban en un concurso de poesía. Pero Andrés
me dijo que le faltaba algo, así que seguí estrujándome
el coco y surgieron más ideas: el tejedor de alfombras tenía
tres hijos, cada uno de un oficio diferente, y debía tejer
una alfombra que relatase toda la historia de la humanidad.
Pero
seguía faltándole algo a la idea, hasta que se me
ocurrió que el protagonista podía ser el príncipe
y no el tejedor, para lo cual la historia debía dar un giro
inesperado a mitad…Y así, poco a poco, el libro fue
tomando forma.
-Cuando
acabé de escribir el libro, decidí enviarlo al premio
Barco de Vapor. Ya había concursado varias veces; dos años
antes, con una novela que resultó ganadora, Finis
Mundi. El año anterior lo había intentado
de nuevo pero no hubo suerte (la novela que envié, La
casa del crepúsculo, nunca se publicó, pero podéis
leerla en la sección Lecturas).
Pensaba que La leyenda del Rey Errante igualaba en calidad
a Finis Mundi, así que lo intenté de nuevo...
¡y gané otra vez! Aquí podéis ver fotos
del día de la entrega de premios.
-Varias
personas colaboraron en el libro, y las menciono en los Agradecimientos.
Sobre todo le debo el final del libro a mi amigo Guillermo, que
me dio una idea estupenda. Cuando le conté de qué
trataba el libro, me preguntó qué pasaba al final.
Se lo dije, y encontró que le faltaba algo, así que
me sugirió la idea del juicio de los djinns que aparece en
el capítulo catorce. ¡Gracias de nuevo, Guille!
-En este
libro hay una escena en la que se contempla el futuro. Había
un pasaje similar en Finis Mundi, y durante una charla
en el colegio María Inmaculada de Puerto Sagunto, un chico
me preguntó cómo podían ver el futuro los personajes,
si el futuro es algo que hacemos nosotros mismos. Tenía razón,
así que la visión del futuro que aparece en La
leyenda del Rey Errante es algo diferente…
-Los
versos incluidos en el libro son fragmentos de poemas de famosos
poetas preislámicos. Están sacados de la antología
La poesía árabe clásica, de Josefina
Veglison, un libro que recomiendo a todo el que esté interesado
en este tema, porque cuenta muchas cosas interesantes sobre poetas
árabes antiguos.
-No es una novela histórica,
porque todo es inventado. Sí hay un par de personajes históricos,
como el rey Huyr o Al-Nabiga Al-Dubyani, famoso poeta preislámico.
Pero están tratados de forma novelesca, así que no
os creáis la mitad de las cosas que digo de ellos. Lo que
es verdad y lo que no está explicado al final del libro.
-Cuando me dijeron que
había ganado el premio fui a hablar con Josefina Veglison,
mi profesora de literatura árabe, y le dije que sus clases
habían inspirado la novela. Le pedí permiso para incluir
versos de su antología, y ella tuvo la bondad de leer el
libro y corregirme los errores que había. Nuevamente le doy
las gracias.
-Sobre
el nombre de Zahra: hay un pasaje en el cual Zahra le dice su nombre
a Walid, y este responde: "Hermoso nombre para una hermosa
flor del desierto". No es casual. El nombre de Zahra, en árabe,
significa "flor". Ella le responde diciéndole su
nombre completo: "Zahra bint Al-Harit", y Walid sonríe.
Tampoco es casual. Ella es Zahra, "hija de Al-Harit",
que es el líder del clan. Revelándole su apellido,
Zahra le advierte a Walid que no le conviene tirarle los tejos a
la hija del jeque
.
La partícula "bint" significa "hija",
mientras que "ibn" significa "hijo". El verdadero
nombre de Sayf es Amir ibn Hammad: Amir, hijo de Hammad. No penséis
que sé árabe, de ninguna manera . Pero algunas palabras
sí las sabía gracias a las clases de la profesora
Veglison.
-El personaje del hombrecillo
del turbante rojo, que es más de lo que parece, me lo sugirió
Andrés, mi novio.