CÓMO
SE ME OCURRIÓ LA IDEA
En la facultad
hice un curso de literatura árabe, impartido por la profesora
Josefina Veglison; ella insistió mucho en el tema de los
poetas preislámicos, que compusieron sus obras entre los
siglos V-VII. Algunos eran cortesanos, pero muchos otros eran
beduinos o incluso bandidos; gente del desierto, en definitiva.
Sobre ellos circulan entre los árabes multitud de historias
y leyendas, pero nos ha quedado su poesía, una poesía
que data de una época en la que ni siquiera existía
el castellano como lengua escrita. Me
fascinó el tema y pensé que podría escribir
un libro ambientado en esa época.
Por otro lado,
yo seguía publicando libros, pero la gente siempre me los
comparaba con Finis Mundi,
y eso empezó a preocuparme: quizá yo no era una
buena escritora y sólo había escrito un único
libro bueno
,
así que decidí escribir otro libro y enviarlo al
concurso, intentado que fuera mejor que Finis Mundi.
Una noche,
comentándolo con Andrés, mi novio, mientras cenábamos
en un Gino's, le dije que tenía la idea de escribir un
libro ambientado en la antigua Arabia y que tratase de poetas.
Era la historia de un príncipe y un tejedor de alfombras
que se enfrentaban en un concurso de poesía. Pero Andrés
me dijo que le faltaba algo, así que seguí estrujándome
el coco y surgieron más ideas: el tejedor de alfombras
tenía tres hijos, cada uno de un oficio diferente, y debía
tejer una alfombra que relatase toda la historia de la humanidad.
Pero seguía
faltándole algo a la idea, hasta que se me ocurrió
que el protagonista podía ser el príncipe y no el
tejedor, para lo cual la historia debía dar un giro inesperado
a mitad
Y así, poco a poco, el libro fue tomando forma.