-La primera idea para esta historia se me ocurrió de la forma más curiosa. Una tarde estaba de mal humor porque en la calle había un grupo de moteros que hacían mucho ruido y no me dejaban trabajar, y pensé: "Seguramente en la Edad Media no pasaban estas cosas". Y entonces se me ocurrió que las personas no habíamos cambiado tanto, y que tal vez en la Edad Media sí que era igual, jóvenes caballeros haciendo ruido sobre sus caballos en el patio del castillo . Seguí dándole vueltas a la idea. ¿Todo seguía igual? ¿El ambiente de un castillo, caballeros y doncellas, podría ser en esencia parecido al de, pongamos, un instituto actual?

Por supuesto que no. En muchos aspectos sí, pero la mentalidad era diferente, y las relaciones de pareja, también. Y sin embargo, la idea podría funcionar…Imaginé la historia de una chica que llega a un castillo, como quien llega nueva a un instituto... Por supuesto que con esto no tenía una historia. Necesitaba una trama de misterio y a ser posible con algo de fantasía…

-En el 2002 Ana Maestre, editoria de Pearson Alhambra, se puso en contacto conmigo porque iban a lanzar una nueva colección juvenil en su editorial y quería tener algún libro mío. Yo no tenía nada nuevo escrito, y además estaba trabajando en Alas de fuego y no quería dejarlo a mitad, pero le prometí que lo pensaría. Más tarde se me ocurrió la idea de Mandrágora, y a mediados de diciembre por fin me puse a escribir. Cuando iba por la mitad, mi novio, que iba leyéndolo a medida que lo escribía, me dijo que tenía poca acción. Efectivamente, me centraba mucho en las relaciones entre Miriam y los demás jóvenes del castillo, mientras que la trama de acción y misterio casi no había comenzado aún. Así que tuve que rehacer el esquema que tenía, adelantando acontecimientos que tenía pensados para después.

Finalmente, la idea de la historia de instituto ambientada en la Edad Media quedó en segundo plano, como una subtrama, y el libro se convirtió sobre todo en una novela de misterio, con mucha acción al final. Y debo reconocer que así me gusta más. Apenas tres meses después, salía publicado en la nueva colección, con el número 2. El número 1 era La cripta de los templarios, de Manuel Nonídez.

-Suelo tardar tres meses en escribir un libro, pero este lo tuve que acabar en un mes y medio, más o menos, porque corría prisa lanzar la nueva colección antes del verano. Lo repasé mucho porque tenía la sensación de que era muy precipitado. Espero que al final haya quedado bien. Los lectores dirán…

-La portada reproduce un manuscrito italiano medieval. Es así como los antiguos veían a la mandrágora; en realidad se trata de una planta cuyas raíces tienen forma de hombrecillo, y de ahí que surgieran leyendas sobre el grito de este hombrecillo que, en el fondo, no es más que una raíz corriente. En la portada se ve también lo que el autor del manuscrito había escrito sobre la planta, recogiendo la leyenda popular. Está en italiano medieval, pero he podido entender algunas cosas: la imagen representa una "Mondragolla mascholo", una mandrágora macho. Tiene "cipera fiolli", "hojas en la cabeza", etc.

-Una de mis mejores amigas del colegio se llamaba Miriam, pero la protagonista no tiene nada que ver con ella, aunque algún avispado ya estaba estableciendo relaciones. Mis personajes nunca están basados en nadie real. Precisamente por esto me resistía a llamar Miriam a la protagonista, pero quería que su nombre comenzara con M, para relacionarlo así más tarde con el que será su nuevo nombre secreto. Hasta el último momento estuve dudando en cambiarle el nombre pero, como las cosas fueron tan rápidas, no tuve tiempo de pensar una alternativa mejor.

-Las sentencias latinas de Zacarías y Nemesius las saqué de mi libro de latín de cuando estudiaba secundaria. La escena en que los dos sabios inician una batalla de latinajos me encanta. Podría haberla recortado, pero no tuve valor.

-Compré para la ocasión un libro sobre las propiedades de las plantas. Bueno, en realidad fueron dos: Plantas medicinales y Plantas peligrosas. Los compré porque tenían ilustraciones de todas las plantas, así que me vino de perlas. Los efectos de plantas como el acónito, la caléndula o la uva de gato no son inventados. O sea que ojo con ellas.

-Mandrágora no es una novela histórica. La corte del rey Héctor es imaginaria. Sin embargo, en principio se desarrolla en la Europa medieval. Por ejemplo, se habla de las Cruzadas o del reino del Preste Juan, que era una leyenda que circuló por la Europa cristiana durante la Baja Edad Media. Se decía que más allá de las tierras de paganos, hacia el este, en el continente asiático, estaba la tierra del Preste Juan, un rey cristiano que acogía espléndidamente a los peregrinos. En su reino había maravillas tales como árboles que daban piedras preciosas como frutos, así que muchos se arriesgaban a emprender el viaje. Las leyendas también decían que el camino era peligroso porque era una tierra salvaje llena de monstruos sanguinarios. Las leyendas sobre el reino del Preste Juan están muy bien desarrolladas en el libro Baudolino, de Umberto Eco, que, aunque denso, es muy interesante en este aspecto.

-Yo tuve muy claro el título del libro, desde el principio, pero a la editora de Alhambra no le convencía, porque ya hay un libro que se titula La mandrágora. Yo sugerí añadir un subtítulo, concretamente Mandrágora y los Caballeros Espectrales, pero no cuajó. Así que al final se quedó tal cual.

-No os dejéis engañar por la nueva cubierta de la edición en cartoné, la del hada. Es muy bonita, es verdad... ¡pero no tiene nada que ver con el argumento! Y si os lo estabais preguntando, no, no la elegí yo.