Curiosidades

Las hijas de Tara

 

– En principio, esta historia no iba a ser una novela, sino una película de animación. Esta es una historia curiosa. Después de publicar Finis Mundi se puso en contacto conmigo el responsable de una productora de animación de Valencia, llamada Black Maria. Me dijo que tenían el proyecto de hacer una película de animación en 3D para adultos, que se llamaría Las hijas de Tara y que sería de ciencia-ficción. ¡Y quería que yo escribiera el guión!

Como yo nunca había escrito un guión, se decidió que trabajaría con Andrés, el guionista de la empresa, y él me enseñaría. Lo que tenían claro era que la historia se ambientaba en un futuro lejano, en unas ciudades llamadas dumas, que estaban rodeadas por los inhóspitos Páramos. Kim, una mercenaria, robaba un androide y salía huyendo, y en el camino conocía a Keyko, una guerrera de la orden de las Hijas de Tara, que debía entregar un mensaje. También debía haber mutantes, robots y magia, y por ello se les ocurrió incluir a una maga, Moira, y runas de poder, y también a una chica medio mutante, Tanja. Con todo esto yo debía hacer una historia. Era difícil, porque había muchas preguntas sin responder: ¿por qué Kim tenía que robar un androide? ¿A dónde llevaba Keyko su mensaje? ¿Quiénes eran las Hijas de Tara? ¿Cómo incluir magia en un mundo así? ¿Quiénes eran los malos? ¿De qué huía Kim? ¿¿¿¿Qué pasaba después????

Me di cuenta de que para contestar a esta última pregunta, debía saber qué pasaba antes, así que inventé la historia de aquel mundo, inventé Mannawinard, di nombre a las corporaciones y añadí nuevos personajes y algo que diera sentido a toda la historia. Y al final surgió Las hijas de Tara. Quité a personajes como Tanja (aunque el tema de la chica mutante sigue estando en el libro) e incluí a otros como Gaernon, Kea, Donna, Duncan y, sobre todo, Chris y Semira. Al final tenía una historia coherente que tocaba muchos de los temas de ciencia-ficción que a mí me interesaban, como, por ejemplo, la lucha de la tecnología contra la naturaleza, la inteligencia artificial, la realidad virtual, la manipulación genética, el tema de los ciborgs (organismos biológicos con partes de máquina), la clonación, etc…

– Andrés y yo estuvimos un tiempo trabajando muy intensamente en esta historia. Hicimos un dossier muy amplio que contenía la historia de las Dumas, fichas de los personajes, etc., y con todo eso más tarde redacté el guión. Sufrí bastante porque no podía pasar de las 100 páginas (una página de guión equivale a un minuto de película) y se me iba la historia por todos lados. Finalmente, movimos el dossier y el guión, pero como pasaba el tiempo y seguíamos sin encontrar financiación para realizar la película, desde Black Maria me sugirieron que escribiese una novela con ese material. Y eso fue lo que hice. En la novela pude por fin escribir todo lo que yo quería y que tuve que quitar porque se pasaba de páginas. Pude introducir información del dossier que no cabía en el guión. Y así, cuando lo acabé, lo envié a la editorial SM y Mª Carmen Díaz-Villarejo, que entonces era la encargada de la colección Gran Angular, decidió publicarlo.

– Durante casi siete años la cubierta de Las hijas de Tara fue ésta. El problema que hay con la colección Gran Angular es que sus portadas suelen ser fotos, no ilustraciones, y resultaba difícil encontrar una fotografía que reflejara la esencia de la novela. Finalmente en el año 2008 encontramos una imagen más acorde con el contenido del libro, y ésa es la cubierta actual.

– Algunos avispados habrán notado que, sospechosamente, el guionista de Black Maria se llama Andrés, como mi novio. Pues sí, son la misma persona. Nos conocimos cuando tuvimos que trabajar juntos en el guión de Las hijas de Tara y meses después empezamos a salir. Y hasta hoy. Quizá por eso esta historia es tan especial para mí.

– No suelo sentirme identificada con mis personajes (aunque les tengo mucho cariño), pero en Las hijas de Tara el personaje de Semira fue creado con especial interés. No es que Semira sea yo, pero sí es el personaje que me hubiera gustado ser de haber vivido esta historia.

– Otro personaje importante es Chris. Al igual que Kai de Crónicas de la Torre, Chris está basado en un personaje mío anterior, llamado Christian. La historia de Christian (o Kirtash) está contada en Memorias de Idhún, tal y como la imaginé cuando tenía 16 años. Por supuesto, Chris es mi personaje favorito del libro.

– Para escribir esta historia tuve que ponerme al día en ciencia-ficción. En Black Maria me pidieron algo estilo cyber-punk, que es un tipo de ciencia-ficción nacido sobre todo de las obras de William Gibson, particularmente Neuromante. Pero hay otras influencias, como la trilogía Shadowrun, de Robert N. Charrette, que mezcla cyberpunk con fantasía, o el manga Alita, ángel de combate, de Yukito Kishiro, editado en España por Glénat, que muestra una sociedad que recuerda un poco a la de las dumas de Las hijas de Tara.

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